La Iglesia ha fijado límites doctrinales, pero no ha definido una única explicación teológica de todos los aspectos internos del misterio de la predestinación. Dentro de la teología católica surgieron diversas escuelas, especialmente en la controversia sobre la gracia eficaz y la libertad.
Tomismo
La posición tomista clásica defiende que Dios predestina gratuitamente a los elegidos antes de considerar sus méritos futuros. Como consecuencia de esa elección, Dios concede las gracias necesarias para que alcancen libremente la gloria. En el orden temporal, la persona recibe primero la gracia y después, mediante sus obras buenas, alcanza la gloria como recompensa.
Esta perspectiva insiste en la prioridad absoluta de la iniciativa divina y en la eficacia de la gracia.
Molinismo
La tradición molinista intenta explicar la coordinación entre la gracia divina y la libertad mediante el conocimiento que Dios posee de las decisiones libres que cada persona tomaría en distintas circunstancias y bajo distintas gracias. Así procura defender simultáneamente la providencia universal de Dios y la libertad de la criatura.
La controversia entre dominicos y jesuitas sobre la gracia eficaz llegó a la Congregación de auxiliis. En 1607, el papa Paulo V disolvió la congregación y dejó la cuestión sin una decisión definitiva que impusiera una de las dos escuelas, ordenando además que ambas partes evitaran calificarse mutuamente de herejes.
Límites comunes
Las escuelas católicas deben respetar varios principios doctrinales:
- La salvación procede de la gracia de Dios.
- La cooperación humana posee verdadera importancia.
- La gloria eterna incluye el carácter de don gratuito y de recompensa.
- Dios no predestina positivamente a nadie al pecado o al infierno.
- La condenación comporta culpa personal y libre.
- Cristo murió por todos.
- Dios quiere la salvación de todos.