El Misal Romano contiene una riqueza de prefacios que amplían los motivos de acción de gracias dentro de la Plegaria Eucarística y exponen con mayor claridad las diversas facetas del misterio de la salvación. Estos prefacios varían según el tiempo litúrgico, la solemnidad o la fiesta que se celebra.
Prefacios Pascuales
Durante el tiempo de Pascua, los prefacios se centran en la Resurrección de Cristo y sus frutos. Por ejemplo, se da gracias a Dios porque Cristo, al resucitar de entre los muertos, ya no muere más, y la muerte no tendrá dominio sobre Él. Se pide a Dios que los fieles experimenten en todo momento el fruto de las observancias pascuales y que encuentren deleite en estos misterios pascuales, de modo que la renovación que obra en ellos sea causa de alegría incesante. La fe en Cristo resucitado es fuente de esperanza y un programa de vida para los creyentes,,.
Un prefacio pascual puede alabar a Dios por el maravilloso intercambio realizado en este sacrificio, por el cual los fieles se hacen partícipes de la única y suprema divinidad, y se pide que, al conocer la verdad de Dios, la hagan suya mediante una vida digna. La alegría de la resurrección de Cristo es un bien que se comparte irrevocablemente y que es más grande que cualquier prueba o sufrimiento.
Prefacios de la Ascensión del Señor
Cuando se celebra la Solemnidad de la Ascensión, los prefacios resaltan que Cristo, después de su Resurrección, apareció claramente a sus discípulos y fue elevado al cielo ante sus ojos para hacerlos partícipes de su divinidad. La Ascensión de Cristo es vista como la exaltación de la humanidad, y donde la cabeza ha precedido en gloria, el Cuerpo (la Iglesia) está llamado a seguir en la esperanza. Los fieles que creen que el Hijo Unigénito, el Redentor, ascendió a los cielos, pueden habitar ya en espíritu en los reinos celestiales.
Otros Prefacios Notables
El Misal Romano también incluye prefacios para diversas solemnidades y tiempos litúrgicos, cada uno con su enfoque teológico particular:
Prefacio de Cristo, Rey del Universo: Este prefacio celebra a Cristo como el Rey eterno y Sacerdote de toda la creación. Se le alaba por ofrecerse en el altar de la Cruz como sacrificio inmaculado para traer la paz y por establecer un reino eterno y universal de verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz.
Prefacio de la Eucaristía (Jueves Santo): En la Misa de la Cena del Señor, el prefacio se centra en el sacrificio y el sacramento de Cristo. Se glorifica a Cristo como el verdadero y eterno Sacerdote que instituyó el modelo de un sacrificio perpetuo y se ofreció a sí mismo como la Víctima salvadora, mandando a sus apóstoles que hicieran esta ofrenda en su memoria. Se subraya que al comer su carne y beber su sangre, los fieles son fortalecidos y purificados.