El decreto Presbyterorum Ordinis surgió en el marco del Concilio Vaticano II (1962-1965), convocado por el papa san Juan XXIII para actualizar la vida de la Iglesia (aggiornamento). Tras la constitución dogmática Lumen gentium sobre la Iglesia, que delineó la estructura jerárquica con énfasis en el Pueblo de Dios, se hizo necesario un texto específico sobre los presbíteros, co-trabajadores de los obispos en la misión apostólica.2
La redacción comenzó en 1962, con comisiones teológicas que integraron aportes de obispos de todo el mundo. El esquema inicial, titulado De sacerdotali ministerio et vita, evolucionó incorporando debates sobre el celibato, la formación y la misión misionera. El 7 de diciembre de 1965, Pablo VI lo promulgó junto a otros decretos conciliares, recibiendo 2.395 votos a favor y solo 4 en contra.1
Este documento responde a desafíos del siglo XX: escasez vocacional, secularización y necesidad de una espiritualidad sacerdotal renovada, sin alterar la doctrina tradicional pero adaptándola al mundo moderno.4
