El Protoevangelio de Santiago
El principal relato de la Presentación procede del Protoevangelio de Santiago, escrito apócrifo que amplía la información sobre Joaquín, Ana, el nacimiento de María y su infancia. La narración de la entrada de María en el templo constituye uno de los testimonios más influyentes para la iconografía, la predicación y la liturgia de esta fiesta.
Otros escritos, como el Evangelio del Pseudo-Mateo y el Evangelio de la Natividad de María, transmiten versiones semejantes o desarrollan algunos de sus motivos. Estos textos contribuyeron a configurar la memoria cristiana de la infancia de María, aunque no forman parte del canon bíblico.
Ausencia de un relato bíblico
El Nuevo Testamento no narra la presentación de María en el templo. Los Evangelios comienzan su relato mariano con la Anunciación, el encuentro con Isabel y el nacimiento de Jesús. Por ello, la fiesta no descansa sobre un episodio evangélico explícito, sino sobre una tradición litúrgica y devocional posterior.
La ausencia del relato en la Escritura no impide que la Iglesia celebre su significado espiritual. La liturgia utiliza con frecuencia imágenes y temas procedentes de la tradición cristiana, siempre que su empleo no contradiga la fe y conduzca hacia el misterio de Cristo.
Precisión histórica sobre el templo de Jerusalén
La tradición no permite identificar con certeza el lugar exacto de la supuesta permanencia de María. Las descripciones históricas y arqueológicas conocidas del templo no proporcionan pruebas concluyentes de la existencia de dependencias destinadas a educar allí a niñas. Tampoco resulta suficiente comparar la tradición mariana con otros relatos bíblicos sobre personas que permanecieron en el templo por circunstancias excepcionales.
Por ello, conviene distinguir entre Jerusalén como marco teológico de la tradición y una localización arqueológica demostrada. La antigua iglesia llamada Nea, levantada en Jerusalén bajo el emperador Justiniano y dedicada a la Virgen, recibió en la tradición una relación con la presencia de María en el entorno del templo; esa relación pertenece al ámbito de la memoria devocional y no constituye por sí misma una prueba histórica sobre el episodio.