La palabra kerygma procede del griego y significa «proclamación». En el uso cristiano designa el anuncio público de Jesucristo y, en particular, de su muerte y resurrección. No alude solo a una fórmula verbal: comprende la proclamación de la fe, la invitación a creer y el testimonio de una comunidad cuya vida manifiesta el mensaje que anuncia.2
El adjetivo primero no significa que este anuncio solo tenga lugar al comienzo de la vida cristiana y después pierda importancia. Es primero por su centralidad: constituye el mensaje principal, que los cristianos necesitan escuchar de nuevo y anunciar de distintas maneras durante todas las etapas de la catequesis.1



