El discurso de Pedro presenta una estructura característica del kerygma primitivo. El término griego kḗrygma significa «proclamación» o «anuncio público» y designa el núcleo fundamental de la predicación apostólica.
Interpretación del acontecimiento de Pentecostés
Pedro comienza rechazando la acusación de embriaguez. La hora temprana del día hace inverosímil aquella explicación y permite al apóstol ofrecer una interpretación bíblica del fenómeno: Pentecostés cumple la profecía de Joel sobre la efusión del Espíritu de Dios.
El profeta había anunciado que Dios derramaría su Espíritu sobre toda clase de personas: hijos e hijas, jóvenes y ancianos, siervos y siervas. La profecía incluía también signos cósmicos y concluía con una promesa de salvación para quien invocara el nombre del Señor. Pedro aplica este pasaje a la efusión del Espíritu Santo que la multitud contempla y escucha.,
La cita de Joel cumple dos funciones. En primer lugar, explica que Pentecostés forma parte del plan de Dios anunciado en las Escrituras. En segundo lugar, manifiesta el carácter universal de la nueva etapa de la historia de la salvación: el Espíritu no queda reservado a un grupo restringido, sino que alcanza a todos aquellos a quienes Dios llama.
Jesús de Nazaret, acreditado por Dios
Después de interpretar Pentecostés, Pedro centra el discurso en Jesús. Presenta a Jesús de Nazaret como un hombre acreditado por Dios mediante milagros, prodigios y signos realizados en medio del pueblo. La misión de Jesús no se apoya únicamente en palabras, sino también en las obras poderosas que manifiestan la acción divina.,
Pedro vincula la vida pública de Jesús con su muerte. Jesús fue entregado conforme al designio y a la presciencia de Dios, pero los responsables humanos lo crucificaron y le dieron muerte. El discurso mantiene juntas dos verdades: la responsabilidad moral de quienes actuaron contra Jesús y la soberanía del plan salvador de Dios. La cruz no representa un fracaso imprevisto, aunque tampoco convierte el pecado humano en una acción moralmente buena.
La resurrección como centro del anuncio
El punto culminante del sermón es la proclamación de la resurrección: Dios resucitó a Jesús y lo liberó del poder de la muerte. Pedro no presenta la resurrección como una simple supervivencia espiritual ni como una metáfora de la continuidad de la causa de Jesús. La anuncia como la intervención decisiva de Dios sobre la muerte.,
La resurrección confirma la identidad de Jesús y manifiesta que la muerte no pudo retenerlo. Los apóstoles aparecen como testigos del acontecimiento, de modo que el anuncio posee simultáneamente una dimensión teológica y testimonial. La fe pascual nace de la acción de Dios y llega a la comunidad mediante la palabra de quienes recibieron la misión de dar testimonio.
Lectura cristológica del Salmo 16
Para explicar la resurrección, Pedro interpreta el Salmo 16. El salmista expresa su confianza en que Dios no abandonará su vida en el lugar de los muertos ni permitirá que su fiel vea la corrupción. Pedro observa que David murió, fue sepultado y su sepulcro permanecía conocido. Por ello, las palabras del salmo no alcanzan su cumplimiento pleno en David, sino en su descendiente mesiánico, Jesucristo.,
Esta interpretación pertenece al modo apostólico de leer el Antiguo Testamento. Pedro reconoce en David un profeta y entiende sus palabras como una anticipación de la resurrección del Mesías. La tradición cristiana denomina sentido tipológico a esta lectura: una persona, acontecimiento o institución de la antigua alianza prefigura una realidad cumplida de modo pleno en Cristo.
El razonamiento de Pedro no elimina el sentido histórico del salmo, sino que lo conduce hacia su plenitud cristológica. La promesa hecha a David encuentra su cumplimiento definitivo en Jesús, descendiente suyo según la carne y Mesías resucitado.
Exaltación de Cristo y don del Espíritu
Pedro proclama también que Jesús ha sido exaltado a la derecha de Dios. Desde esa condición gloriosa, Cristo recibe del Padre el Espíritu Santo prometido y lo derrama sobre sus discípulos. La efusión del Espíritu en Pentecostés confirma, por tanto, la exaltación celestial de Jesús.,
El discurso establece una relación estrecha entre resurrección, ascensión, señorío y Pentecostés. El mismo Jesús que fue crucificado ha sido resucitado y glorificado; el mismo Señor glorificado comunica ahora el Espíritu a la Iglesia. Pentecostés no sustituye a Cristo, sino que manifiesta la eficacia de su obra pascual y su presencia activa en la comunidad apostólica.
Jesús es Señor y Mesías
El discurso alcanza su conclusión doctrinal en la proclamación dirigida a toda la casa de Israel: Dios ha constituido Señor y Mesías a Jesús, precisamente al Jesús que fue crucificado.,
El título Mesías identifica a Jesús como el Ungido esperado por Israel. El título Señor expresa su autoridad soberana y, en el contexto bíblico, participa de la confesión de la dignidad divina de Cristo. Pedro no anuncia a un maestro muerto cuya memoria continúa viva, sino al Crucificado que Dios ha resucitado, exaltado y establecido como Señor de la historia.