La curación del tullido
En Listra, Pablo encontró a un hombre impedido para caminar desde su nacimiento. El hombre escuchaba atentamente la predicación y Pablo, al percibir su fe, le ordenó levantarse. El enfermo comenzó a caminar inmediatamente.
El signo provocó una reacción inesperada. La población, que hablaba la lengua licaonia, creyó que los dioses habían descendido en forma humana. Llamaron Zeus a Bernabé y Hermes a Pablo, porque Pablo era el principal orador. El sacerdote de Zeus preparó sacrificios de animales y coronas ante las puertas de la ciudad.
Pablo y Bernabé rechazaron con firmeza cualquier culto dirigido a ellos. Rasgaron sus vestiduras y proclamaron que eran seres humanos como los demás. Después invitaron a la población a abandonar los ídolos y convertirse al Dios vivo, creador del cielo, de la tierra, del mar y de todo cuanto existe.
Un discurso adaptado al auditorio
El discurso de Listra posee una estructura distinta del discurso de Antioquía de Pisidia. En Listra, Pablo no parte de la historia de Israel ni cita directamente la Ley y los Profetas. Habla a una población pagana y comienza con la creación, la providencia y los bienes de la naturaleza: la lluvia, las cosechas, el alimento y la alegría.
La comparación entre ambos discursos permite identificar un principio fundamental de la evangelización paulina: el contenido central permanece, pero el punto de partida cambia según los oyentes.
- Ante judíos y simpatizantes del judaísmo, Pablo parte de Abraham, Moisés, David, Juan el Bautista y las Escrituras.
- Ante paganos, parte de la creación, la providencia y la falsedad de los ídolos.
- En ambos casos, conduce al reconocimiento del Dios vivo y a la acogida de su acción salvadora.
El discurso de Listra no desarrolla explícitamente la muerte y resurrección de Jesús, quizá porque la escena se interrumpe antes de una exposición más amplia. Lucas, por tanto, conserva dos modelos de anuncio: el discurso bíblico-mesiánico de Antioquía y el discurso creacional dirigido a los paganos.
De la veneración a la violencia
La multitud apenas pudo ser disuadida de ofrecer sacrificios. Poco después, algunos adversarios procedentes de Antioquía de Pisidia y de Iconio persuadieron a la población contra Pablo. La misma muchedumbre que había querido honrar a los misioneros acabó apedreando a Pablo y arrastrándolo fuera de la ciudad, creyéndolo muerto.
Los discípulos lo rodearon, Pablo se levantó y entró de nuevo en la ciudad. Al día siguiente marchó con Bernabé hacia Derbe. La escena expresa la inestabilidad de la opinión popular y el precio de la misión apostólica. Juan Crisóstomo interpretó esta persecución como una prueba de que las dificultades no anulaban la expansión del Evangelio, sino que podían contribuir a ella.