La situación en Oriente y la petición bizantina
A finales del siglo XI, el Imperio bizantino sufría los constantes avances de los turcos selyúcidas, que habían arrebatado importantes provincias orientales. El emperador Alejo I solicitó ayuda militar a Occidente, enviando una delegación al papado para pedir una cruzada que defendiera la cristiandad oriental. Esta petición fue el detonante que motivó al papa Urbano II a plantear la idea de una expedición armada.1,3
El papado y la reforma gregoriana
Urbano II, reformista y defensor de la disciplina eclesiástica, había continuado la lucha contra la simonía y el matrimonio clerical, reforzando la autoridad papal. Su pontificado coincidió con el auge de la idea de una cruzada como medio para unir a la cristiandad bajo la guía del pontífice.4

