Universidad de Bolonia (1088)
Considerada la Mater studiorum, Bolonia se consolidó como centro de estudio del derecho civil y canónico. Irnerio y Gratiano, maestros de la escuela, sentaron las bases del derecho europeo. El Papa Juan Pablo II recordó que la Iglesia fue la madre de esta universidad, que sirvió como modelo para otras instituciones en el mundo.
Universidad de París (1150‑c.)
París se destacó por la enseñanza de la teología y la dialéctica, bajo la influencia de maestros como Pedro Lombardo. Fue uno de los primeros lugares donde la filosofía escolástica se aplicó al estudio de la fe, convirtiéndose en referencia para la formación teológica católica.
Universidad de Salamanca (1218‑1234)
Originada en una escuela catedralicia del siglo XII, la Universidad de Salamanca recibió el apoyo real de Alfonso IX y, posteriormente, de Fernando III, quien le concedió privilegios que funcionaron como una Magna Carta académica. El Papa Juan Pablo II subrayó que la Iglesia dio «nacimiento y impulso vital» a esta institución, que se convirtió en la «gloria de España» durante siglos.
Universidad de Padua (1222)
Fundada por docentes que abandonaron Bolonia, Padua combinó el estudio del derecho con la medicina y la astronomía, manteniendo siempre una estrecha relación con la Iglesia y el papado.
Universidad de Oxford (1167)
Oxford surgió bajo la protección de la Iglesia y se convirtió en un centro de estudio de las artes liberales y la teología, siguiendo el modelo de las universidades continentales.
Otras universidades medievales
En la lista de Juan Pablo II se mencionan también París, Toulouse, Grenoble, Oxford, Cambridge, Salamanca, Valladolid, Colonia, Heidelberg, Leipzig, Viena, Graz, Lisboa, Coimbra, Praga, Cracovia, Louvain y centros en América Latina como México, Córdoba, Lima, Quito y Manila. Todas ellas compartieron la característica de haber sido fundadas o apoyadas por la Iglesia para la difusión del saber cristiano.