Aunque el principialismo puede adoptar variantes, su núcleo suele describirse mediante cuatro nociones fundamentales. En la crítica católica se subraya que, en esta arquitectura, la bioética se articula con ideas previas sobre:
En otras palabras, incluso cuando el método declara funcionar como «marco» procedimental, sus categorías internas remiten a una antropología implícita.
Autonomía: libertad entendida y criterio rector
Un punto destacado en las críticas es el papel central que puede adquirir la autonomía. Se afirma que, bajo el principialismo, la forma en que se interpretan y ponderan los demás principios termina guiándose frecuentemente por el principio de autonomía, que se convierte en una referencia primaria desde la cual se evalúan los demás criterios.
Desde la perspectiva católica, esta centralidad puede verse problemáticamente conectada con la idea de que el «bien» moral se identifica con la satisfacción de preferencias del paciente en ejercicio de su libertad. El argumento no es simplemente que el paciente sea relevante, sino que la estructura del método puede desplazar la medida moral desde el bien objetivo de la persona hacia la lógica de la preferencia y el consentimiento.
No maleficencia: de la definición a la cuestión del daño moral
El principio de no maleficencia se formula, en la literatura bioética de referencia, como la obligación de abstenerse de causar daño a otros.
Ahora bien, la crítica católica insiste en que el problema no es la fórmula en abstracto, sino su fundamento y su criterio de aplicación: si el «daño» pierde un estándar objetivo —por ejemplo, si se define en función exclusiva de la competencia del paciente, su información y su consentimiento, y de la disposición del médico a satisfacer sus preferencias— entonces resulta difícil sostener que el paciente pueda ser «dañado» moralmente en el sentido fuerte del término, cuando presta un acuerdo libre y no coercitivo.
En este punto la crítica se vuelve especialmente aguda, porque el daño que importa moralmente no se reduce necesariamente a un juicio subjetivo o procedimental: la pregunta moral incluye el orden de la acción respecto al bien verdadero de la persona.
Beneficencia y justicia: bienes y criterios distributivos
En el principialismo, beneficencia y justicia se conectan con la noción de «bondad» y con el bien común.
Desde el enfoque católico, la dificultad aparece cuando esos bienes se interpretan sin una referencia suficiente a la verdad del bien humano y al orden moral objetivo. En tal caso, el método puede terminar acercándose, por la vía de la ponderación de consecuencias o de valores pre-morales, a formas de razonamiento que ponen en cuestión la posibilidad de normas morales con prohibiciones absolutas en toda circunstancia.