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Principio de subsidiariedad

El principio de subsidiariedad es un pilar fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, que establece que las decisiones deben tomarse en el nivel más cercano posible a las personas afectadas, interviniendo solo las instancias superiores cuando las inferiores no puedan asumir sus responsabilidades. Surgido en el contexto de la enseñanza papal sobre la sociedad, la economía y la política, este principio defiende la autonomía de la persona, la familia y las comunidades intermedias frente a un Estado omnipotente, promoviendo la solidaridad y el bien común. Desarrollado en encíclicas como Rerum Novarum, Quadragesimo Anno y Centesimus Annus, se aplica en ámbitos como la globalización, el cuidado de los pobres y la cooperación internacional, equilibrando libertad individual y responsabilidad colectiva.1,2,3

Tabla de contenido

Definición y fundamentos teológicos

El principio de subsidiariedad se define como la norma según la cual una comunidad de orden superior no debe interferir en las tareas propias de una comunidad de orden inferior, privándola de su autoridad, sino apoyarla en caso de necesidad.1 Esta enseñanza subraya la dignidad humana, reconociendo que cada persona, familia o grupo intermedio posee una capacidad innata para gestionar sus asuntos, fomentando así la libertad, la responsabilidad y la iniciativa personal.4

Desde una perspectiva teológica, este principio deriva de la visión cristiana de la sociedad como una comunión de personas ordenada al bien común, inspirada en la Trinidad. Dios, como Padre providente, no suplanta la libertad humana sino que la respeta y la sostiene. De igual modo, las autoridades superiores deben actuar con solicitud paternal, guiando sin absorber las competencias inferiores.5 San Tomás de Aquino influyó indirectamente al afirmar que el todo y la parte se identifican en cierto sentido, por lo que lo que pertenece al todo concierne también a la parte.6

En esencia, la subsidiariedad no es mera delegación administrativa, sino un compromiso con la protagonismo humano, donde las entidades mayores nutren la autonomía de las menores mediante un flujo bidireccional de responsabilidades y retroalimentación.4

Orígenes históricos en la Doctrina Social de la Iglesia

Aunque el término «subsidiariedad» se acuñó formalmente en la encíclica Quadragesimo Anno (1931) de Pío XI, sus raíces se remontan a Rerum Novarum (1891) de León XIII. En esta primera encíclica social, el Papa defendió que el Estado no debe absorber a la familia ni al individuo, permitiendo su libre acción en tanto no perjudique el bien común. Solo en casos de extrema necesidad, como distress familiar grave, debe intervenir la autoridad pública para salvaguardar derechos mutuos.7,5

León XIII enfatizó que los gobernantes deben ejercer el poder con justicia distributiva, cuidando especialmente a las clases trabajadoras sin favoritismos, ya que los pobres dependen más de la asistencia estatal cuando fallan sus recursos propios.6,8 Esta visión preludia la subsidiariedad al rechazar tanto el liberalismo que ignora a los débiles como el socialismo que destruye la estructura familiar.8

Posteriormente, Pío XI lo sistematizó como principio explícito, pero las fuentes posteriores lo desarrollan ampliamente, confirmando su continuidad en la tradición magisterial.

Desarrollo en las encíclicas papales

En el siglo XX: De Centesimus Annus a Caritas in Veritate

Juan Pablo II, en Centesimus Annus (1991), criticó el Estado de bienestar asistencialista, que usurpa funciones propias de la sociedad y las empresas, generando burocracia y pérdida de energías humanas. La subsidiariedad exige intervenciones breves y subsidiarias, apoyando comunidades inferiores para coordinar con el resto de la sociedad en pro del bien común.3 El Papa aplicó esto a refugiados, ancianos e inmigrantes, insistiendo en que las necesidades profundas solo se atienden con apoyo fraterno cercano.3

Benedicto XVI, en Caritas in Veritate (2009), vinculó la subsidiariedad a la caridad en la verdad, como antídoto contra el Estado totalitario en la globalización. Es una forma de asistencia que emancipa al promover la autonomía de cuerpos intermedios, respetando la reciprocidad humana y evitando un poder universal tiránico. En la gobernanza global, debe organizarse en capas subsidiarias para coordinar planes diversos hacia el desarrollo auténtico.2

Enseñanzas del siglo XXI: Francisco y perspectivas contemporáneas

Francisco, en Fratelli Tutti (2020), integra la subsidiariedad en el amor político, que prioriza a los más necesitados mediante una mirada caritativa. Rechaza el pragmatismo sin alma que domestica a los pobres, promoviendo vías de autoexpresión y educación para su integración societal. En el ámbito internacional, grupos civiles compensan deficiencias estatales mediante subsidiaridad, revelando la grandeza humana.9,10

La tensión entre globalización y localización se resuelve equilibrándolos: lo global evita el provincianismo, lo local enriquece como levadura subsidiaria.11 El Compendio del Catecismo (2005) lo sintetiza categóricamente.1

Relación con otros principios de la Doctrina Social

La subsidiariedad es inseparable de la solidaridad, formando polos vitales en toda sociedad.11,8 Mientras la solidaridad une en fraternidad (amistad social, caridad social), la subsidiariedad distribuye responsabilidades horizontalmente, evitando centralismos.4 Juntos, combaten la pobreza no con contención pasiva, sino con participación activa.9

También se entrelaza con la justicia y el bien común: la caridad trasciende la justicia, pero la incluye como mínimo medida.12 El Estado debe promover el bienestar subsidiariamente, cooperando con la Iglesia y la caridad privada contra monopolios estatales en el alivio de la pobreza.13

Principio relacionadoDescripción breveRelación con subsidiariedad
SolidaridadUnión fraterna para el bien común8Complemento: une lo que subsidiariedad descentraliza11
Justicia socialDar a cada uno su debido6Base: subsidiariedad la aplica distributivamente12
Bien comúnSuma de condiciones para el desarrollo humanoMeta: subsidiariedad lo coordina sin usurpar5

Aplicaciones prácticas

En la familia y la sociedad civil

La subsidiariedad protege la autoridad paterna, irreductible al Estado, ya que el niño pertenece al padre como continuación de su personalidad.7 En la sociedad, fomenta organizaciones civiles heroicas que compensan fallos estatales.10

En la economía y el cuidado de los pobres

Contra el pauperismo liberal o estatal, la Iglesia reclama su derecho innato a cuidar pobres junto al Estado, priorizando caridad voluntaria sobre burocracia fiscal.13 En inversiones católicas, habilita agencia personal en decisiones económicas.4

En la política y la globalización

Exige Estados que cuiden a los desprotegidos sin favoritismos.8 En contextos globales, estratifica la autoridad para libertad efectiva.2

Presencia en documentos eclesiales contemporáneos

La Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. lo resume: instituciones mayores no deben abrumar a las locales, pero intervengan cuando fallen en dignidad humana y bien común.14 El Compendio de Mensuram Bonam lo eleva a medida ética para inversores.4

Conclusión

El principio de subsidiariedad encapsula la antropología cristiana: el hombre como protagonista libre bajo la providencia divina. En un mundo de desigualdades crecientes, invita a redescubrirlo para sociedades justas, donde lo local fermenta y lo global coordina. Su vigencia papal reafirma la Doctrina Social como luz perenne para la acción política y social.15

Citas

  1. Parte III - Vida en Cristo. Capítulo II - La comunidad humana. Vida en Cristo, promulgada por el Papa Benedicto XVI. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica, § 403 (2005). 2 3

  2. Capítulo V - La cooperación de la familia humana, Papa Benedicto XVI. Caritas in Veritate, § 57 (2009). 2 3

  3. V. Estado y cultura, Papa Juan Pablo II. Centesimus Annus, § 48 (1991). 2 3

  4. Capítulo I. Los principios para mensuram bonam - Doctrina social católica (DS). Buenas medidas para la orientación y práctica del inversor. - Subsidiariedad, Academia Pontificia de las Ciencias Sociales. «Mensuram Bonam». Medidas basadas en la fe para inversores católicos: Un punto de partida y llamado a la acción, § 23. 2 3 4 5

  5. Papa León XIII. Rerum Novarum, § 35 (1891). 2 3

  6. Papa León XIII. Rerum Novarum, § 33 (1891). 2 3

  7. Papa León XIII. Rerum Novarum, § 14 (1891). 2

  8. I. Características de «Rerum Novarum», Papa Juan Pablo II. Centesimus Annus, § 10 (1991). 2 3 4 5

  9. Capítulo V - El ejercicio del amor político - Sacrificios nacidos del amor, Papa Francisco. Fratelli Tutti, § 187 (2020). 2

  10. Capítulo V - Poder internacional, Papa Francisco. Fratelli Tutti, § 175 (2020). 2

  11. Capítulo IV - Lo local y lo universal, Papa Francisco. Fratelli Tutti, § 142 (2020). 2 3

  12. Papa Benedicto XVI. Caritas in Veritate, § 6 (2009). 2

  13. Cuidado de los pobres por la Iglesia, The Encyclopedia Press. Catholic Encyclopedia, §Cuidado de los pobres por la Iglesia (1913). 2

  14. Parte I - Formar conciencias para una ciudadanía fiel: La reflexión de los obispos de EE. UU. sobre la enseñanza católica y la vida política - ¿Qué dice la Iglesia acerca de la doctrina social católica en la plaza pública? — cuatro principios de la doctrina social católica - Subsidiariedad, Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos. Formar conciencias para una ciudadanía fiel, § 48 (2015).

  15. VI. El hombre es la vía de la Iglesia, Papa Juan Pablo II. Centesimus Annus, § 56 (1991).