La teología moral emplea la expresión sistemas morales para designar distintos métodos con los que los teólogos intentaron orientar la conciencia ante dudas prácticas sobre la licitud de una acción. Entre ellos figuraban el probabilismo, el probabiliorismo, el equiprobabilismo, el rigorismo y el laxismo. El probabiliorismo ocupa una posición intermedia en este conjunto: exige más que el probabilismo para seguir una opinión favorable a la libertad, pero no implica necesariamente la obligación de elegir siempre la opción más estricta.2
El término procede del latín probabilior, comparativo de probabilis: «más probable». La diferencia respecto del probabilismo estricto reside en el grado de probabilidad requerido. Para el probabilismo, una opinión sólidamente probable en favor de la libertad puede seguirse aunque la opinión contraria parezca más probable; el probabiliorismo, en cambio, no permite seguir la opinión menos segura salvo que esta sea más probable que la opinión favorable a la obligación.1,3
La «probabilidad» no designa aquí una posibilidad meramente imaginable ni un cálculo estadístico. Alude a la solidez racional de una opinión moral, valorada a partir de razones y autoridades reconocidas. Los moralistas de la época consultaban, entre otros criterios, la Escritura, la Tradición, el magisterio, los concilios, los Padres de la Iglesia y los teólogos.3




