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Probabilismo

El probabilismo es un sistema de teología moral para resolver ciertos casos de conciencia en los que persiste una duda razonable sobre la existencia o la aplicación de una obligación. En su sentido estricto, permite seguir una opinión sólidamente probable favorable a la libertad, aunque la opinión contraria, que considera obligatorio abstenerse de actuar, parezca más probable. No equivale al laxismo ni autoriza a ignorar una ley conocida o una duda que la persona podría aclarar mediante una investigación prudente.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreProbabilismo
CategoríaTérmino
DescripciónSistema de teología moral que permite seguir una opinión sólidamente probable favorable a la libertad ante la duda. Sistema de teología moral para resolver ciertos casos de conciencia en los que persiste una duda razonable sobre la existencia o la aplicación de una obligación
HistoriaSurgió como una formulación clásica atribuida al dominico Bartolomé de Medina en el siglo XVI, y fue objeto de importantes controversias durante los siglos XVII y XVIII entre probabilistas, probabilioristas y rigoristas.
Importancia HistóricaImpulsó distinciones más precisas entre duda, opinión, certeza práctica y probabilidad moral dentro de la teología moral y la casuística.
Personas RelacionadasBartolomé de Medina, Francisco de Vitoria, san Alfonso María de Ligorio, Blaise Pascal, Alejandro VIII, Alejandro VII, Inocencio XI
TemaProbabiliorismo, equiprobabilismo, tutiorismo, rigorismo, laxismo, casuística
TipoTérmino teológico

Tabla de contenido

Concepto y alcance

La palabra probable tiene aquí un sentido técnico: no significa simplemente «lo que quizá ocurra» ni «lo que parece más verosímil». Una opinión moral es probable cuando cuenta con razones de peso suficientes para que una persona prudente pueda aceptarla; esas razones pueden proceder tanto de argumentos como de la autoridad de teólogos reconocidos. Por eso, una opinión probable no es una conjetura arbitraria ni una excusa para hacer lo que uno desea.2,3

Conviene distinguir dos usos del término. En sentido amplio, probabilismo puede designar la familia de sistemas que proponen criterios para resolver dudas morales; esa familia incluye también el probabiliorismo, el equiprobabilismo y el rigorismo. En sentido estricto, el probabilismo es una postura concreta dentro de esa familia: sostiene que, cuando la cuestión trata solo de si una acción está permitida o prohibida, cabe seguir una opinión sólida favorable a la libertad aunque la opinión contraria tenga mayor probabilidad.1

El problema que aborda no consiste en decidir si una obligación claramente conocida puede desobedecerse. Trata de discernir qué hacer cuando, pese a una investigación diligente, siguen existiendo razones serias tanto a favor como en contra de que una ley obligue en un caso concreto. La teología moral clásica entendía que la persona debía formar un juicio práctico que le permitiera actuar sin mantener una duda pendiente sobre la licitud de su conducta.2,4

Formación del juicio moral

Duda, opinión y certeza práctica

La duda deja a la inteligencia suspendida entre dos posibilidades opuestas. En la opinión, en cambio, la persona se inclina hacia una de ellas, aunque conserve cierto temor de equivocarse. La moral probabilista se ocupa de situaciones en las que la incertidumbre persiste después de considerar las razones pertinentes y en las que todavía hace falta decidir cómo actuar.1

Los moralistas recurrieron a los llamados principios reflejos: criterios destinados a orientar la decisión cuando el análisis directo de la cuestión no logra disipar la incertidumbre. Su finalidad era pasar de la incertidumbre sobre cuál opinión era verdadera a una certeza práctica suficiente para actuar sin pecado. No reemplazaban la investigación moral previa: entraban en juego si, después de examinar el caso, la duda seguía en pie.4

Entre los razonamientos asociados al probabilismo figuraba la idea de que una ley obliga a la persona en cuanto esta tiene conocimiento suficiente de ella. Algunos probabilistas aplicaron ese principio a los casos en los que existía una duda fundada sobre si la ley existía o se aplicaba: si una opinión sólida sostenía que no había obligación, podían considerar lícito actuar conforme a ella. Esta aplicación pertenece a la elaboración teológica del probabilismo y no debe confundirse con la afirmación de que la ignorancia o la duda siempre excusan.5,3

Condiciones para seguir una opinión probable

La tradición probabilista presupone que la persona ha tomado medidas razonables para aclarar la cuestión: ha considerado argumentos, ha examinado las autoridades pertinentes y no ha descartado frívolamente las razones contrarias. La opinión favorable a la libertad debe tener fundamento serio; su mera conveniencia para quien decide no basta para convertirla en probable.2,4

Tampoco basta con contar partidarios de una postura. La discusión histórica sobre la probabilidad atendía a la calidad de las razones y al peso de autoridades consideradas competentes, aunque los teólogos no siempre coincidieron sobre cómo valorar esos elementos. La probabilidad, entendida rectamente, exige una razón defendible, no solo que alguien haya formulado una opinión.3,6

Sistemas morales relacionados

Los sistemas morales discutían qué fuerza debía tener la opinión favorable a la libertad frente a la que favorecía la obligación. La diferencia entre ellos no consistía en que unos tomasen en serio la moral y otros no, sino en el umbral de probabilidad que exigían antes de permitir una decisión en una situación dudosa.1,7

Probabiliorismo

El probabiliorismo exige seguir la opinión que parece más probable. En las controversias de la teología moral, sus defensores tendían a dar mayor peso al parecer mejor respaldado o más extendido entre autoridades reconocidas. Antes de la formulación clásica del probabilismo, numerosos teólogos habían sostenido posiciones probabilioristas.5,7

Equiprobabilismo

El equiprobabilismo ocupa una posición intermedia dentro de estas disputas: su nombre alude a la comparación entre opiniones de probabilidad semejante. La historia del debate relaciona a san Alfonso María de Ligorio con modificaciones de su planteamiento sobre la probabilidad y con su deseo de permanecer vinculado a santo Tomás de Aquino. Estos datos no permiten reducir sin más toda su evolución a una fórmula única.8

Tutiorismo y rigorismo

El tutiorismo da preferencia a la opción considerada más segura, normalmente la que evita infringir una posible obligación. En sus versiones rigoristas, exigía escoger la postura favorable a la ley incluso frente a una opinión muy probable en favor de la libertad. Alejandro VIII condenó en 1690 la proposición según la cual no sería lícito seguir una opinión probable, aunque fuese muy probable. Esa condena rechazó aquella tesis rigorista concreta; no convirtió en lícita cualquier opinión favorable a la libertad.5,9

Laxismo

El laxismo no es sinónimo de probabilismo. Designa una orientación que rebaja indebidamente las exigencias morales o acepta opiniones insuficientemente fundadas. La historia de las controversias incluye proposiciones laxistas condenadas por la Santa Sede, en particular por Alejandro VII en 1665 y 1666 y por Inocencio XI en 1679. La existencia de tales abusos no permite atribuirlos automáticamente al probabilismo como sistema: hay que distinguir una opinión probabilista seria de las conclusiones laxistas que exceden sus condiciones.2,10

Historia

Antecedentes y formulación

Antes del siglo XVI, distintos teólogos habían defendido posiciones que la historiografía posterior clasifica como probabilioristas. La formulación clásica del probabilismo se atribuye al dominico Bartolomé de Medina, quien enseñó que era lícito seguir una opinión probable incluso cuando la opinión contraria fuese más probable. Su propuesta obtuvo amplia aceptación entre teólogos de distintas escuelas durante finales del siglo XVI y la primera mitad del XVII.5

Francisco de Vitoria figura en los estudios sobre los antecedentes intelectuales del probabilismo. Su formación y sus reflexiones sobre la conciencia contribuyeron al marco teológico en el que más tarde se desarrollaron los sistemas morales; sin embargo, los estudios especializados distinguen su pensamiento de la formulación probabilista posterior de Medina.1,6

Controversias de los siglos XVII y XVIII

A partir de mediados del siglo XVII, el probabilismo pasó a ocupar un lugar central en las controversias de teología moral. El debate se entrelazó con la oposición entre probabilistas, probabilioristas y rigoristas, y adquirió una fuerte dimensión polémica. Blaise Pascal atacó a ciertos casuistas en sus Cartas provinciales; Alejandro VII condenó la obra en 1657, mientras que otras intervenciones pontificias condenaron proposiciones laxistas concretas.5,2

Las condenas de proposiciones laxistas no condenaron por ello todo probabilismo. La distinción entre el sistema moral y los abusos de algunos de sus defensores fue esencial en la controversia. También recibió condena una proposición rigorista de Sinnichius que rechazaba seguir cualquier opinión favorable a la libertad, incluso una muy probable. Así, las intervenciones eclesiásticas afectaron a tesis concretas en los extremos del debate, no a una sola escuela de manera indiscriminada.5,2

Las divisiones tampoco coincidían perfectamente con las órdenes religiosas. Los jesuitas tendieron en general al probabilismo y los dominicos, con mayor frecuencia, al probabiliorismo; hubo excepciones, cambios y desacuerdos internos. Por ello, esas tendencias describen una orientación histórica, no una regla aplicable a cada autor o a cada período.7,8

San Alfonso María de Ligorio intervino en un contexto marcado por la oposición entre rigorismo y laxismo. Su trabajo contribuyó a la recuperación de la casuística como método de análisis moral, y modificó su sistema teórico de probabilidad en el curso de las controversias. La historia de su pensamiento no debe reducirse a una simple defensa invariable de una escuela.10,8

Valoración moral y límites

El probabilismo intenta evitar dos errores opuestos: tratar como cierta una obligación que permanece seriamente dudosa y utilizar una duda artificiosa para eludir una obligación conocida. La discusión presupone que la persona no puede actuar sin atender a la ley moral ni desentenderse sin motivo de una duda razonable. Una investigación superficial o el rechazo deliberado de razones incómodas no cumplen ese presupuesto.2

La doctrina tampoco convierte la opinión favorable a la libertad en una licencia general. Su ámbito estricto es la duda sobre la existencia o la aplicación de una obligación, no la decisión de desobedecer una norma que el sujeto reconoce como obligatoria. Además, la opinión elegida necesita una base sólida: una preferencia subjetiva o una razón débil no bastan.4,1

La historia del probabilismo muestra que la probabilidad moral no se reduce a un cálculo numérico. Requiere juicio prudencial, examen de argumentos y atención a las autoridades pertinentes. También muestra que la Iglesia condenó proposiciones laxistas y rigoristas concretas, y que esas condenas delimitan los extremos sin resolver por sí solas todos los desacuerdos entre escuelas teológicas.2,5,9

Importancia en la teología moral

El probabilismo forma parte de la historia de la casuística, el análisis razonado de casos concretos de conciencia. Su aportación característica consistió en ofrecer un criterio para decidir cuando la reflexión no permitía alcanzar certeza especulativa sobre una obligación. Sus controversias impulsaron distinciones más precisas entre duda, opinión, certeza práctica y probabilidad moral, aunque también generaron polémicas que perjudicaron la reputación pública de la casuística.4,10

Citas y referencias

  1. Probabilismo, Gregory Pine, O.P. El probabilismo incipiente de Francisco de Vitoria, 3 (2019). 2 3 4 5 6
  2. Teología moral, Enciclopedia Católica, Teología moral (1913). 2 3 4 5 6 7 8 9
  3. Gregory Pine, O.P. El probabilismo incipiente de Francisco de Vitoria, 8 (2019). 2 3
  4. Gregory Pine, O.P. El probabilismo incipiente de Francisco de Vitoria, 9 (2019). 2 3 4 5
  5. Probabilismo, Enciclopedia Católica, Probabilismo (1913). 2 3 4 5 6 7
  6. La formación de Francisco de Vitoria, Gregory Pine, O.P. El probabilismo incipiente de Francisco de Vitoria, 10 (2019). 2
  7. Romanus Cessario, O.P. Premoción, santidad y el papa Benedicto XIII (1724-1730): Algunas retrospectivas históricas sobre Veritatis Splendor, 17 (1724). 2 3
  8. Orden de Predicadores, Enciclopedia Católica, Orden de Predicadores (1913). 2 3
  9. Janet Soskice, Mary M. Keys, et al. Reseñas de libros (Nova et Vetera, vol. 22, n.o 2), 19 (2024). 2
  10. Casuística, Enciclopedia Católica, Casuística (1913). 2 3
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