Balaam aparece en la Biblia como una figura con fama religiosa entre los pueblos de su entorno. La tradición antigua no conserva una etimología segura de su nombre, aunque algunos estudiosos lo relacionan con nombres divinos del ámbito semita. La narración bíblica sitúa su origen en la «tierra de los hijos de Amón».1
La historia se concentra principalmente en Números 22-24 y en episodios posteriores (como Números 26:8-16), con referencias indirectas en otros escritos del Antiguo Testamento. Entre los textos que aluden a Balaam se cuentan Nehemías, Miqueas, así como testimonios en el Nuevo Testamento (por ejemplo, 2 Pedro, Judas y el pasaje del que habla el libro del Apocalipsis sobre quienes «siguen la doctrina de Balaam»).1



