Llamado y contexto histórico
Jeremías nació en Anathot, cerca de Jerusalén, y recibió su llamado profético mientras era joven, cuando Dios le dijo: «Antes de formarte en el vientre, te conocí; antes que nacieras, te santifiqué» (Jer 1,5). Su misión se desarrolló en un período de crisis política y moral, marcado por la decadencia del reino de Judá y la inminente amenaza babilónica2.
Propósito del mensaje
El profeta denunció la idolatría, la injusticia social y la alianza con naciones paganas, advirtiendo que el desvío del pueblo provocaría la destrucción del Templo y el exilio. Aun así, ofreció esperanza al anunciar la futura venida del Mesías y la restauración de Israel, como se lee en sus palabras de consuelo a los exiliados babilónicos3.
