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Profeta Nahúm

Nahúm fue un profeta de Judá y autor del libro bíblico que lleva su nombre, uno de los llamados Profetas Menores. Su mensaje anuncia la caída de Nínive, capital del Imperio asirio, y presenta ese acontecimiento como una manifestación de la justicia de Dios frente a la violencia, la explotación y la crueldad imperial. El libro combina denuncia profética, poesía bélica, imágenes cósmicas y un mensaje de consuelo para Judá, liberada de la opresión asiria.

Nahum
Ver información de la imagenProfeta Nahúm, c. 1888. http://www.gettyimages.com/detail/illustration/nahum-painting-by-james-tissot-stock-graphic/91728025, James Tissot, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreProfeta Nahúm
CategoríaPersona
DescripciónProfeta de Judá y autor del libro de Nahúm, uno de los Profetas Menores, que anuncia la caída de Nínive. Nahúm, profeta judío del siglo VII a.C., escribió el libro que lleva su nombre proclamando la inminente caída de Nínive como juicio de Dios contra la violencia asiria y ofreciendo consuelo y esperanza de liberación a Judá
Contexto BíblicoProfecía contra Nínive, libro de los Profetas Menores
Contexto HistóricoImperio asirio en crisis, caída de Nínive (612 a.C.) y dominio sobre Judá en el siglo VII a.C.
Enseñanzas
  • Dios gobierna la historia
  • la violencia tiene consecuencias
  • Dios protege a los oprimidos
  • la paz surge de la liberación
Fechasegunda mitad del siglo VII a.C.
Importancia EclesialIncluido en el canon bíblico; interpretado por San Agustín; usado en la teología católica sobre justicia y misericordia
Importancia HistóricaPredice la destrucción de Nínive y refleja el fin del poder asirio
Personas relacionadasNahúm
TemaJuicio divino contra la violencia imperial y consuelo a Judá
TipoFigura bíblica, Profeta

Tabla de contenido

Identidad y nombre

El libro comienza con una doble identificación:

«Oráculo sobre Nínive. Libro de la visión de Nahúm de Elcós».1

El nombre Nahúm procede probablemente de una raíz hebrea relacionada con el consuelo o la consolación. El significado del nombre armoniza con la función que el profeta cumple para Judá: la caída del opresor anuncia el fin de una etapa de sometimiento y permite al pueblo recuperar la libertad religiosa y política.

El texto no ofrece una biografía amplia del profeta. Tampoco precisa el lugar llamado Elcós. La tradición antigua propuso diversas localizaciones: algunas lo situaron en Galilea, mientras que otras lo relacionaron con una población próxima a Bet-Gabrín, en el territorio histórico de Judá. La identificación permanece discutida. La antigua tradición que vinculó Elcós con Galilea fue atribuida a san Jerónimo; otra tradición lo situó en las proximidades de Bet-Gabrín, en la frontera entre Judá y Simeón.2

El profeta aparece, por tanto, como una figura vinculada a Judá, aunque su actividad y su contexto histórico permanecen parcialmente desconocidos. Su importancia no depende de la extensión de su biografía, sino de la fuerza literaria y teológica de su oráculo contra Nínive.

Contexto histórico

El Imperio asirio

Asiria ocupaba la zona septentrional de Mesopotamia, alrededor de la cuenca del Tigris y del Éufrates. Entre sus principales capitales figuraron Aššur, Nimrud, Nínive y Jorsabad. El poder asirio alcanzó una extraordinaria extensión territorial y llegó a dominar amplias zonas de Asia occidental, desde Armenia hasta Egipto y desde Persia hasta el Mediterráneo.3,4

El sistema imperial asirio combinó la conquista militar, el tributo, la deportación de poblaciones y la reorganización administrativa de los territorios sometidos. Tiglatpiléser III impulsó una política de centralización y dividió el imperio en provincias obligadas a pagar tributos fijos. También desarrolló a gran escala el traslado forzoso de poblaciones, para debilitar la identidad y la autonomía de los pueblos conquistados.4

La experiencia de Israel y Judá quedó profundamente marcada por ese dominio. Asiria destruyó el reino septentrional de Israel y deportó a parte de su población. Las tribus israelitas deportadas fueron establecidas en regiones de Mesopotamia septentrional y Persia occidental, territorios sujetos al poder asirio.5

Judá también sufrió la presión militar asiria. Durante el reinado de Ezequías, la campaña de Senaquerib devastó numerosas ciudades fortificadas y provocó deportaciones y pérdidas materiales de gran magnitud. La intervención asiria dejó a Judá en una posición vulnerable entre las grandes potencias de Mesopotamia y Egipto.5

La crisis final de Asiria

El poder asirio comenzó a debilitarse durante el siglo VII a. C. La muerte de Asurbanipal, en el año 626 a. C., aceleró la pérdida del control asirio sobre Babilonia. Nabopolasar, inicialmente vinculado al ejército asirio, consolidó el poder babilónico y emprendió la conquista de las provincias mesopotámicas de Asiria. La coalición formada por Babilonia y los medos condujo finalmente a la destrucción de Nínive en 612 a. C.6

Este marco histórico permite situar el libro de Nahúm en los últimos decenios del Imperio asirio, antes de la caída de Nínive o muy cerca de ella. El texto no ofrece una fecha explícita, pero su conocimiento de la política asiria, su descripción de la ciudad y su expectativa de un derrumbamiento inminente apuntan hacia ese periodo.

Fecha probable de la profecía

El libro proporciona dos referencias históricas principales:

  • La comparación de Nínive con No-Amón, es decir, Tebas, ciudad egipcia conquistada y devastada.
  • La inminencia de la caída de Nínive.

Nahúm recuerda que Tebas poseía defensas naturales, alianzas y recursos militares, pero aun así cayó en manos de sus enemigos. La derrota de aquella gran ciudad sirve como advertencia para Nínive: ningún poder imperial puede garantizar su propia permanencia cuando practica la violencia y confía exclusivamente en sus fortificaciones y alianzas.7

La obra suele situarse, por ello, entre la conquista de Tebas y la caída de Nínive, probablemente durante la segunda mitad del siglo VII a. C. El profeta contempla el debilitamiento del imperio y proclama que la crisis histórica posee también un significado religioso: Dios juzga el poder que ha convertido la guerra, la explotación y la intimidación en instrumentos de gobierno.

El libro de Nahúm

Extensión y unidad literaria

El libro consta de tres capítulos. La tradición exegética ha distinguido dos grandes partes:

  1. Un poema inicial sobre la manifestación de Dios, la derrota del opresor y la liberación de Judá.
  2. Un oráculo desarrollado contra Nínive, con la descripción de su asedio, saqueo y destrucción.2

El primer capítulo presenta dificultades textuales y literarias. Algunos especialistas han considerado que contiene un poema con rasgos acrósticos, es decir, una composición cuyas unidades comienzan siguiendo, al menos parcialmente, el orden del alfabeto hebreo. La forma actual muestra irregularidades y posibles alteraciones en la transmisión del texto. La discusión académica ha propuesto distintas explicaciones: composición incompleta, combinación de poemas anteriores o incorporación de un himno como prólogo del oráculo.2

Estas cuestiones no destruyen la unidad teológica del libro. El poema inicial funciona como una introducción adecuada: presenta al Señor como juez de la violencia y como refugio de quienes confían en Él; después, los capítulos segundo y tercero aplican ese juicio a la capital asiria.

Estructura general

Título y presentación del oráculo

El primer versículo identifica el género y el destinatario: el libro contiene un oráculo sobre Nínive y recoge la visión de Nahúm de Elcós. El término «oráculo» sitúa la obra dentro de la literatura profética y anuncia una palabra divina dirigida contra una potencia histórica concreta.8

Manifestación del Señor y destino de sus enemigos

Nahúm describe al Señor mediante imágenes de tormenta, fuego, terremoto y sequedad de mares y ríos. Las montañas tiemblan, las colinas se derriten y la tierra entera se estremece ante su presencia. Al mismo tiempo, el profeta afirma que Dios es bueno y constituye una fortaleza para quienes buscan refugio en Él.8

Consuelo para Judá

La caída del opresor permite a Judá celebrar sus fiestas y cumplir sus votos. El mensajero que llega por las montañas anuncia la paz y el final de la invasión. El libro relaciona así la derrota de Nínive con la restauración de la vida cultual y comunitaria de Judá.8

El asedio y la caída de Nínive

El segundo capítulo presenta la ciudad bajo ataque: los combatientes se acercan, los carros recorren las calles, las puertas de los ríos quedan abiertas, el palacio tiembla y la población huye. El saqueo de los tesoros y la descomposición del poder militar muestran el derrumbamiento de una capital que antes parecía invencible.9

La acusación contra la ciudad sanguinaria

El tercer capítulo expone las causas del juicio: sangre, engaño, rapiña, seducción política y sometimiento de las naciones. Nínive aparece como una ciudad cuya riqueza descansa sobre la violencia y cuya influencia se ejerce mediante la dominación.7

La comparación con Tebas y el final del imperio

La antigua grandeza de Tebas no pudo evitar su derrota. Del mismo modo, las fortalezas, los soldados, los funcionarios y los comerciantes de Nínive no lograrán salvarla. El libro termina con la imagen de una herida mortal y con la constatación de que los pueblos sometidos no llorarán la desaparición de un imperio responsable de una crueldad interminable.7,7

Estructura poética y recursos literarios

Poesía de movimiento y combate

Nahúm no relata la caída de Nínive como una crónica militar detallada. El profeta construye una visión poética en la que el lector contempla sucesivamente la llegada de los atacantes, el combate, el pánico de los defensores, la apertura de las puertas, la huida de la población y el saqueo de la ciudad.

Los verbos y las imágenes producen una impresión de velocidad: los carros corren, los caballos saltan, los combatientes se precipitan y los oficiales se apresuran hacia las murallas. La acumulación de acciones breves reproduce el desorden de una ciudad sometida a una ofensiva repentina.9

Imágenes animales

La metáfora de la guarida de los leones representa el poder depredador de Asiria. El imperio acumulaba botín como un león que caza para sus crías y llena de carne sus guaridas. Cuando Dios declara que acabará con los carros y con los «cachorros» del león, el lenguaje transforma la imagen de fuerza imperial en una figura de violencia animal que pierde definitivamente su capacidad de devorar.9

El libro utiliza también la comparación con la langosta. Los numerosos funcionarios, guardias y escribas parecen una plaga innumerable, pero desaparecen cuando llega el calor del día. La imagen expresa la fragilidad de una administración que parecía extensa y poderosa, pero que carece de cohesión cuando desaparece la autoridad central.7

Hipérbole y descripción de la destrucción

La hipérbole ocupa un lugar central en la descripción de la destrucción de Nínive. La hipérbole es una exageración deliberada que no pretende ofrecer una medición exacta de los acontecimientos, sino intensificar su significado. Nahúm habla de una devastación total, de tesoros innumerables, de cadáveres sin fin y de una herida que no admite remedio.7,7

Estas expresiones cumplen varias funciones:

  • Teológica: proclaman la derrota absoluta del orgullo imperial ante el juicio de Dios.
  • Política: deshacen la imagen de invencibilidad que proyectaba Asiria.
  • Poética: transmiten el vértigo, la violencia y el caos de una ciudad conquistada.
  • Pastoral: ofrecen a Judá un lenguaje capaz de expresar el final de una opresión que había marcado varias generaciones.

La hipérbole no debe interpretarse como una descripción periodística ni como una autorización para glorificar la violencia. El género profético emplea imágenes extremas para comunicar la certeza del juicio y la inversión de las apariencias: la ciudad que parecía eterna queda reducida a ruinas.

Personificación de Nínive

Nínive aparece como una mujer expuesta públicamente, como una prostituta que ha seducido y esclavizado a las naciones. La imagen expresa la combinación de atractivo, engaño, poder y explotación que caracterizaba al imperio a los ojos de sus víctimas. Dios denuncia que la ciudad ha utilizado sus relaciones internacionales para someter pueblos mediante la fuerza y la astucia.7

La metáfora posee una dimensión de humillación pública: quien había humillado a otras naciones queda ahora despojado de su prestigio. El recurso responde a las convenciones poéticas de la literatura profética antigua y no debe trasladarse sin discernimiento a las relaciones humanas contemporáneas ni utilizarse para justificar la humillación de mujeres o de pueblos.

Temas teológicos principales

La soberanía de Dios sobre la historia

El mensaje de Nahúm proclama que los imperios no constituyen la medida última de la realidad. Asiria dispone de ejércitos, fortalezas, funcionarios, riquezas y redes diplomáticas, pero el profeta contempla todos esos recursos bajo el juicio del Señor.

La manifestación divina afecta incluso a la creación: el mar se seca, los ríos desaparecen, los montes tiemblan y las rocas se quiebran. El lenguaje cósmico presenta el juicio contra Nínive como un acontecimiento que revela quién posee verdaderamente el dominio sobre el mundo.8

Justicia frente a la violencia imperial

Nínive recibe el castigo por su conducta: derramamiento de sangre, engaño, saqueo, explotación y crueldad. La acusación no se dirige contra una simple rivalidad política, sino contra un sistema que ha convertido la violencia en instrumento habitual de poder.7

El libro no presenta la caída de Asiria como un capricho divino. La relaciona con una responsabilidad moral acumulada. La pregunta final -quién ha escapado de su crueldad- convierte el sufrimiento de los pueblos sometidos en la clave para comprender el juicio.7

El Señor como refugio

La afirmación sobre la bondad de Dios ocupa un lugar decisivo en el primer capítulo. El mismo Señor que juzga a los opresores protege a quienes buscan refugio en Él. La justicia y la bondad no aparecen como atributos contradictorios: el juicio contra la violencia abre un espacio de seguridad para las víctimas.8

Nahúm no reduce a Dios a la ira. El poema afirma que el Señor es «lento para la ira» y grande en poder, aunque no declara inocente al culpable. La paciencia divina no equivale a indiferencia ante el mal.8

Liberación y restauración de Judá

La caída de Nínive tiene un efecto positivo para Judá: rompe el yugo del opresor, pone fin a la invasión y permite reanudar la celebración de las fiestas y el cumplimiento de los votos. El profeta contempla la liberación política como una ocasión de restauración religiosa.8

La expresión «pies del que trae buenas noticias» presenta la liberación como una noticia de paz. Esa imagen fue recibida posteriormente por la tradición cristiana en relación con el anuncio del Evangelio. San Agustín interpretó el anuncio de paz de Nahúm en clave cristológica y lo relacionó con la victoria de Cristo sobre los ídolos y con la renovación espiritual de las fiestas.10

Justicia punitiva y pedagogía divina

La justicia punitiva en el libro

Nahúm pertenece a una etapa de la revelación bíblica en la que la justicia divina aparece con frecuencia bajo la forma de juicio histórico contra pueblos, reyes y ciudades. El profeta contempla la destrucción de Nínive como respuesta a una violencia concreta y como defensa de los pueblos sometidos.

La justicia punitiva no significa que la crueldad humana pueda convertirse en virtud religiosa. El libro no concede a Judá una licencia para imitar la violencia asiria ni autoriza a cualquier grupo humano a atribuirse el juicio definitivo de Dios. El juicio corresponde al Señor; el profeta proclama su sentido teológico, no entrega a sus oyentes un programa de venganza privada.

La pedagogía divina en el Antiguo Testamento

La Biblia presenta también los castigos como instrumentos de corrección, advertencia y retorno a la alianza. La Comisión Bíblica Pontificia describe este aspecto de la pedagogía divina como una acción correctiva destinada a mostrar el error y suscitar el regreso a la relación con Dios; en esa perspectiva, el castigo puede tener un valor medicinal y actuar como camino transitorio hacia el perdón y la reconciliación.11

Sin embargo, esta categoría no debe imponerse de manera anacrónica a cada episodio profético. Nahúm no presenta explícitamente la destrucción de Nínive como una pedagogía dirigida a la conversión de Asiria, a diferencia del libro de Jonás, donde la predicación provoca el arrepentimiento de la ciudad y Dios decide perdonarla. El centro de Nahúm no es la conversión de Nínive, sino la reivindicación de las víctimas y el final de una potencia cruel.

La tradición cristiana antigua mantuvo unidas la bondad y la justicia de Dios. Clemente de Alejandría enseñó que Dios no castiga por una ira caprichosa, sino con vistas a la justicia, y que sus advertencias pretenden apartar al ser humano del pecado. También distinguió entre un temor reverente, propio de quien reconoce la autoridad de Dios, y un temor servil acompañado de odio.12,13

La lectura católica puede, por tanto, mantener varias afirmaciones sin confundirlas:

  • Dios no es indiferente ante la violencia.
  • La justicia divina incluye la retribución, pero no queda reducida a ella.
  • Algunas intervenciones punitivas del Antiguo Testamento tienen una función correctiva.
  • Nahúm pone el acento particular en el juicio contra un opresor histórico.
  • La revelación alcanza su plenitud en Jesucristo, que llama a la conversión, al perdón y al amor a los enemigos sin negar la verdad del juicio sobre el mal.

La justicia bíblica no consiste únicamente en devolver un daño por otro daño. También busca restablecer el orden quebrantado y recuperar la relación justa entre Dios, las personas y los pueblos. La reflexión cristiana sobre la justicia divina la entiende como una realidad más amplia que la mera retribución, orientada a la restauración del orden y de las relaciones dañadas por el pecado.14

Nahúm y Nínive en relación con Jonás

La relación entre Nahúm y Jonás resulta especialmente significativa. Ambos libros tienen como escenario Nínive, pero ofrecen perspectivas diferentes:

AspectoLibro de JonásLibro de Nahúm
Imagen de NíniveCiudad capaz de arrepentirseCiudad marcada por sangre, engaño y rapiña
Respuesta divinaMisericordia ante la penitenciaJuicio ante la crueldad persistente
Centro teológicoAmplitud de la misericordiaCerteza de la justicia
Efecto sobre JudáInvitación a reconocer la compasión de DiosAnuncio de la liberación del opresor

La tradición católica ha leído el libro de Jonás como una narración en la que la ciudad responde a la predicación con penitencia y Dios la perdona.15 Nahúm, en cambio, contempla la caída de Nínive desde el punto de vista de los pueblos que han sufrido su dominación.

No existe una contradicción necesaria entre ambos libros. Jonás proclama que Dios puede perdonar al pecador que se convierte; Nahúm proclama que la violencia imperial no permanecerá impune indefinidamente. Juntos expresan dos dimensiones de la revelación bíblica: la misericordia ofrece la conversión y la justicia protege a las víctimas y juzga la opresión.

Relevancia para la teología católica

Crítica de la arrogancia política

Nahúm conserva una vigencia particular como crítica de los poderes que consideran permanente su dominio. Nínive confía en sus murallas, sus riquezas, sus soldados y sus funcionarios, pero el profeta muestra que ninguna estructura política puede fundar su legitimidad sobre el terror y el saqueo.

El libro no identifica automáticamente a una nación contemporánea con Nínive. La aplicación cristiana exige prudencia: la Escritura no proporciona una etiqueta para lanzar condenas simplistas contra adversarios políticos. Su enseñanza general denuncia la absolutización del poder, la violencia organizada y la indiferencia ante el sufrimiento de los pueblos.

La memoria de las víctimas

La poesía de Nahúm recuerda que detrás de los triunfos imperiales existen pueblos despojados, deportados y sometidos. La caída de Nínive no aparece como un acontecimiento aislado, sino como el desenlace de una historia de agresiones. El profeta devuelve dignidad a quienes quedaron ocultos bajo la propaganda del vencedor.

La Biblia puede hablar de la justicia divina sin convertir el sufrimiento de los inocentes en un detalle secundario. Precisamente porque Dios es bueno y refugio para los atribulados, el dominio de los violentos no posee la última palabra.8

La paz como fruto de la liberación

La paz anunciada a Judá no equivale simplemente a la ausencia de combates. Incluye la posibilidad de celebrar las fiestas, cumplir los votos y recuperar una vida ordenada ante Dios. La paz nace de la liberación de un yugo que impedía al pueblo vivir su vocación.8

Desde la perspectiva cristiana, esta paz encuentra su plenitud en Cristo. San Agustín leyó el anuncio de Nahúm como una figura del Evangelio, que libera de la idolatría y conduce a una renovación espiritual más profunda.10

Recepción cristiana

La tradición cristiana incluyó el libro de Nahúm en el canon de los Profetas Menores y lo leyó como parte de la historia de la revelación que conduce a Cristo. San Agustín trató a Nahúm junto con Abdías y Habacuc en las profecías relacionadas con la salvación del mundo. Para él, el anuncio de la eliminación de los ídolos y la llegada del mensajero de la paz encuentra una realización espiritual en el Evangelio.10

La recepción litúrgica y teológica del libro no elimina su sentido histórico original. La primera referencia de Nahúm apunta a Nínive, a Asiria y a la liberación de Judá. La interpretación cristiana reconoce además una dimensión tipológica: los acontecimientos y símbolos del Antiguo Testamento pueden prefigurar realidades cumplidas en Cristo, siempre que la lectura cristológica respete el sentido fundamental de la Escritura.

Valor literario

El libro de Nahúm posee una extraordinaria intensidad poética. Sus frases breves, sus sonidos repetidos, sus imágenes visuales y su ritmo acelerado producen una impresión de urgencia. La antigua crítica literaria lo consideró una obra maestra por la viveza de sus escenas, la fuerza de sus metáforas, el equilibrio de sus frases y la capacidad del profeta para presentar imágenes sucesivas sin perder unidad artística.2

Entre sus recursos más característicos figuran:

  • El paralelismo hebreo, que repite o contrapone ideas en versos sucesivos.
  • La aliteración, mediante la repetición de sonidos semejantes.
  • La personificación, especialmente en la representación de Nínive como mujer humillada.
  • La metáfora animal, con el león y la langosta.
  • La hipérbole, que expresa la amplitud total del desastre.
  • La onomatopeya, visible en la evocación del látigo, las ruedas, los caballos y los carros.
  • La alternancia de perspectivas, que pasa del cielo y la naturaleza al campo de batalla y al interior de la ciudad.

La composición avanza como una película poética: primero aparece el Señor en la tormenta; luego llegan los ejércitos; después, la ciudad se descompone; finalmente, el imperio queda herido de muerte. La forma literaria sirve al contenido teológico: el lector percibe que la grandeza visible de Nínive se deshace ante una justicia superior.

Enseñanza central

El mensaje de Nahúm puede sintetizarse en cuatro afirmaciones:

  1. Dios gobierna la historia, incluso cuando los imperios parecen invencibles.
  2. La violencia y la explotación tienen consecuencias, aunque durante un tiempo parezcan triunfar.
  3. Dios ofrece refugio a los atribulados y escucha el clamor de quienes sufren la opresión.
  4. La paz exige liberación y justicia, no mera tranquilidad superficial.

El libro no invita a la venganza personal ni a la celebración de la crueldad. Proclama, dentro del horizonte del Antiguo Testamento, que la injusticia no puede convertirse en norma eterna y que el poder humano permanece sometido al juicio de Dios. La lectura cristiana integra esta verdad con la revelación plena de Jesucristo, en quien la justicia y la misericordia alcanzan su expresión definitiva.

Conclusión

El profeta Nahúm anunció la caída de Nínive en un momento de crisis del Imperio asirio. Su libro interpreta el derrumbamiento de aquella potencia como juicio contra una estructura fundada en la sangre, el engaño, el saqueo y la dominación. La composición destaca por su lenguaje poético, su ritmo de combate, sus metáforas animales y su uso deliberado de la hipérbole para representar la destrucción total de la capital imperial.

La teología de Nahúm afirma que Dios es paciente y bueno, pero no declara inocente al culpable; protege a quienes buscan refugio en Él y rompe el yugo del opresor. La tradición cristiana ha leído su anuncio de paz como una figura de la liberación llevada a plenitud por Cristo. En conjunto con Jonás, el libro muestra que la misericordia llama a la conversión y que la justicia divina no abandona a las víctimas ni permite que la violencia tenga la última palabra.

Citas y referencias

  1. La Santa Biblia, The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Nahum (1993).
  2. Nahúm. Catholic Encyclopedia, Nahúm (1913). 2 3 4
  3. Asiria, Edward G. Farrugia. Encyclopedic Dictionary of the Christian East, Asiria (2015).
  4. Asiria. Catholic Encyclopedia, Asiria (1913). 2
  5. Cautiverios de los israelitas. Catholic Encyclopedia, Cautiverios de los israelitas (1913). 2
  6. Babilonia. Catholic Encyclopedia, Babilonia (1913).
  7. The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Nahum 3 (1993). 2 3 4 5 6 7 8 9 10
  8. The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Nahum 1 (1993). 2 3 4 5 6 7 8 9
  9. The New Revised Standard Version, Catholic Edition (NRSV-CE). La Santa Biblia, Nahum 2 (1993). 2 3
  10. Capítulo 31, Agustín de Hipona. La Ciudad de Dios, 18.31 (426). 2 3
  11. Capítulo cuarto - El ser humano en la historia - Las libres iniciativas de Dios - (b) las acciones de amonestación, es decir, el uso de instrumentos correctivos, Pontifical Biblical Commission. «What is Man?» (Sal 8:5). Un itinerario de la antropología bíblica, 332 (2019).
  12. Capítulo 8. Contra los que piensan que lo justo no es bueno, Clemente de Alejandría. El Pedagogo (Libro I), 8.
  13. Capítulo 9. Que es prerrogativa del mismo poder ser benévolo y castigar justamente. También la forma de la instrucción del logos, Clemente de Alejandría. El Pedagogo (Libro I), 9.
  14. La justicia salvadora de Dios en el Antiguo Testamento, Daniel Philpott. Existe una amplitud en la justicia de Dios, 22 (2020).
  15. Jonás. Catholic Encyclopedia, Jonás (1913).
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