Los libros de los Profetas Mayores, aunque distintos en estilo y contexto histórico, comparten varios temas fundamentales:
La Alianza y la Fidelidad
Desde la llamada de Abraham, los libros del Antiguo Testamento se centran en la nación elegida por Dios, a la que confió sus promesas a través de alianzas. Los profetas continuamente recordaban a Israel sus obligaciones de la Alianza y la necesidad de fidelidad a Dios.
Justicia Social
Muchos profetas, como Isaías y Jeremías, denunciaron enérgicamente la injusticia social, la opresión de los pobres y los débiles, y la corrupción de los líderes,. Subrayaban que la verdadera adoración a Dios debía ir acompañada de una vida justa y ética.
El Mesías y la Salvación
Una parte central de la profecía de los Profetas Mayores son las profecías mesiánicas, que anuncian la venida de un Salvador. Isaías, por ejemplo, es particularmente rico en estas profecías, siendo llamado por algunos un «evangelista» por sus claras predicciones sobre Cristo y la Iglesia. Para los cristianos, estas profecías de salvación culminan en la plena salvación traída por Cristo.
La Restauración de Israel y el Reino de Dios
A pesar de las advertencias de juicio, los profetas también ofrecieron mensajes de esperanza y restauración. Anunciaron un tiempo en que Dios restauraría a su pueblo, reconstruiría el templo (como en el caso de Hageo, un profeta menor que se ocupa de la reconstrucción del templo), y establecería su reino eterno. El profeta Daniel, en particular, habla de un reino que derribará todos los demás.
La Llamada a la Penitencia
Profetas como Jonás (un profeta menor, pero cuyo mensaje es relevante aquí) llamaron al mundo a la penitencia, anunciando la salvación a los paganos si se convertían. Este tema de la conversión y el arrepentimiento es recurrente en todos los profetas.