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Propio litúrgico de España

El propio litúrgico de España comprende las celebraciones y los textos litúrgicos particulares vinculados a las Iglesias de España, como los que corresponden a sus santos, diócesis y tradiciones locales. No designa por sí solo un rito único: el calendario propio y el rito hispano-mozárabe son realidades relacionadas, pero distintas. Este último constituye una venerable tradición litúrgica de la península ibérica, conservada y restaurada de forma limitada junto al uso romano.

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Ver información de la imagenEl mes de octubre de un calendario litúrgico de la abadía de Abbotsbury encontrado en un manuscrito del siglo XIII de una colección de tratados sobre ajedrez, c. 1250. Descargado y recortado de aquí, Autor desconocido, Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombrePropio litúrgico de España
CategoríaTérmino litúrgico
DescripciónConjunto de celebraciones y textos litúrgicos particulares vinculados a las Iglesias de España, incluyendo santos, diócesis y tradiciones locales. Comprende los textos y celebraciones asignados específicamente a determinados días o santos en las Iglesias de España, diferenciándose del calendario general y relacionándose pero sin confundirse con el rito hispanomozárabe
Fecha de Publicación1991
HistoriaLa liturgia hispana atravesó etapas romana, visigótica y mozárabe. Sufrió una abolición general a finales del siglo XI, recuperando presencia restringida en el siglo XVI gracias al cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, y continuó con la promulgación del Misal Hispano-Mozárabe en 1991.
LugarEspaña, Toledo, Salamanca
Personas RelacionadasIsidoro de Sevilla, Eugenio, Ildefonso, Julián de Toledo, Justo de Urgel, Conancio de Palencia, Francisco Jiménez de Cisneros, Juan Pablo II
TemaRito hispanomozárabe, Propio del tiempo, Propio de los santos, Calendario propio

Tabla de contenido

Significado de «propio litúrgico»

En el vocabulario litúrgico, propio designa los textos y las celebraciones asignados específicamente a determinados días o santos, en contraste con los elementos comunes a varias celebraciones. La tradición distingue el propio del tiempo, formado por los textos correspondientes a los diversos periodos del año litúrgico, y el propio de los santos, que reúne las celebraciones con formularios particulares dedicados a ellos. Entre esos textos pueden figurar oraciones, lecturas, antífonas, respuestas e himnos.1

Un calendario propio puede incluir celebraciones vinculadas a una Iglesia concreta, además de las que pertenecen al calendario general. Entre los ejemplos de celebraciones propias figuran el aniversario de la dedicación de una iglesia y la fiesta de su titular; también puede haber otras fiestas particulares.2 Por ello, hablar del propio litúrgico de España puede aludir, en sentido amplio, al conjunto de celebraciones y formularios ligados a la vida litúrgica de las Iglesias españolas, sin implicar que todas empleen un rito distinto del romano.

Conviene distinguir, por tanto, entre el propio de un calendario y una familia ritual. El primero organiza celebraciones y textos particulares dentro de una estructura litúrgica; la segunda comprende una tradición de culto con libros, usos y formas celebrativas característicos. El rito hispano-mozárabe pertenece a esta segunda categoría.

La tradición hispano-mozárabe

La liturgia hispana, conocida también como visigótica o mozárabe, fue la tradición de culto de comunidades de la península ibérica antes de la extensión del rito romano en los territorios hispánicos. Su formación atravesó las etapas romana, visigótica y mozárabe, y en ella intervinieron pastores y escritores de distintas regiones. Entre sus figuras sobresalen Isidoro de Sevilla, Eugenio, Ildefonso y Julián de Toledo, Justo de Urgel y Conancio de Palencia.3,4

Esta liturgia expresó la fe cristiana mediante formas adaptadas a las comunidades de la península. Juan Pablo II la describió como fruto de varias generaciones de Padres y pastores, que plasmaron en textos litúrgicos un patrimonio doctrinal y una espiritualidad acordes con las necesidades pastorales y la sensibilidad de aquellas comunidades.4

La liturgia hispano-mozárabe representa «una realidad eclesial y también cultural significativa», necesaria para comprender las raíces del espíritu cristiano del pueblo español.5

La expansión del rito romano por los reinos hispánicos tuvo lugar entre los siglos IX y XI. Algunas comunidades de Toledo, con autorización, mantuvieron la celebración según los libros hispano-mozárabes después de aquella adopción. En el siglo XVI, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros promovió la revisión y la edición impresa de esos libros. Juan Pablo II señaló que el rito se había conservado en varias parroquias toledanas, en la capilla del Corpus Christi de la catedral de Toledo y en una capilla de la catedral de Salamanca.5

La tradición sufrió una abolición general a finales del siglo XI y recuperó una presencia restringida a comienzos del siglo XVI, bajo el impulso de Cisneros. La posterior promulgación del Misal Hispano-Mozárabe en 1991 contribuyó a la continuidad de esta liturgia en lugares y circunstancias determinados.6 La conservación del rito no significa que toda España adoptara un calendario o una forma celebrativa distintos: su continuidad quedó vinculada a comunidades concretas y a las normas correspondientes.

Rasgos de la celebración hispano-mozárabe

La misa hispano-mozárabe cuenta con un repertorio de cantos propio. Entre ellos aparecen el praelegendum, canto de salmodia para la entrada; el trisagio; los psalmi; las laudes; los sacrificia, asociados a la presentación de las ofrendas; y los cantos ad pacem, ad confractionem panis y ad accedentes. El repertorio incluye también formas particulares para ciertos días, como los threni cuaresmales, basados en textos de Job, Jeremías y las Lamentaciones.3

El oficio divino posee, también formas musicales y textuales propias. Los manuscritos conservan numerosas antífonas y responsorios, además de cantos como los alleluiatici, los soni, las laudes y los psallendi. Estos nombres designan piezas con funciones concretas dentro de las celebraciones de maitines, vísperas y otras horas. El repertorio no constituye una mera variante de los cantos romanos: refleja la organización y la tradición de la liturgia hispana.3

Algunos rasgos de la misa muestran la singularidad de su orden ritual. En la antigua liturgia hispana, el intercambio de la paz tenía lugar antes de la consagración eucarística, mientras que el símbolo de la fe se cantaba o recitaba después. La preparación para la comunión incluía una triple bendición. Estos elementos conviven con semejanzas sustanciales entre algunas celebraciones hispanas y las de otras liturgias occidentales, como ocurre con la estructura general de la Vigilia Pascual.7

El propio litúrgico y la diversidad de las Iglesias españolas

El propio litúrgico de España no debe confundirse con un calendario nacional uniforme que equivalga al rito hispano-mozárabe. La noción de calendario propio permite que las Iglesias particulares celebren solemnidades, fiestas y memorias vinculadas a su titular, a la dedicación de sus templos o a otras circunstancias eclesiales reconocidas.2 En ese marco, la particularidad local enriquece la celebración común de la Iglesia sin convertir cada calendario particular en una tradición ritual independiente.

El rito hispano-mozárabe ocupa un lugar singular dentro de esa diversidad: es una tradición litúrgica histórica de la Iglesia en España, no el nombre de todos sus propios locales ni la forma habitual de celebración de todas las diócesis españolas. Su valor reside tanto en la vida de las comunidades que lo mantienen como en el testimonio histórico y espiritual que ofrecen sus libros y celebraciones. Juan Pablo II lo presentó como un patrimonio que, lejos de quedar relegado al pasado, seguía dando frutos de vida cristiana en su época.5

Citas y referencias

  1. Proprium, Enciclopedia Católica, Proprium (1913).
  2. Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Calendarios y Notificación Propia (20 de septiembre de 1997), 24 (2000). 2
  3. Pontifical Liturgical Institute. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen II), 309 (1999). 2 3
  4. Papa Juan Pablo II. 28 de mayo de 1992: Misa del rito hispano-mozárabe - Homilía, 4 (1992). 2
  5. Papa Juan Pablo II. 28 de mayo de 1992: Misa del rito hispano-mozárabe - Homilía, 5 (1992). 2 3
  6. P. López-González. La celebración del misterio cristiano, 17 (1993).
  7. Scripta Theologica. Recensiones, 57 (1982).
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