La prostitución en la enseñanza del Catecismo
El Catecismo de la Iglesia Católica señala que la prostitución «reduce a la persona a un instrumento de placer sexual» y constituye una injuria grave a la dignidad de quien la ejerce y de quien la compra1. El acto viola la chastidad prometida en el Bautismo y «contamina el cuerpo, templo del Espíritu Santo»1.
Base bíblica
San Pablo exhorta a «huir de la fornicación» (1 Cor 6,18), condenando cualquier forma de comercio del cuerpo humano. La Escritura presenta la sexualidad como don de Dios que debe vivirse dentro del matrimonio, no como mercancía para el lucro.
