La misión de san José junto a Jesús y María
La argumentación favorable a la protodulía parte de la misión singular confiada a José en la vida de Cristo. Fue esposo de María y padre de Jesús en el ámbito familiar, aunque no padre biológico. Su paternidad humana tuvo un carácter real dentro de la familia de Nazaret y quedó vinculada a la misión del Hijo encarnado. La teología josefina relaciona esa misión con la entrada de Jesús en una familia humana y con el lugar de José en la historia de la salvación.,
Este razonamiento no equipara a José con Cristo ni lo coloca por encima de María. Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre y recibe la adoración de latría; María ocupa una posición singular por su maternidad divina y recibe hiperdulía. La propuesta de la protodulía sitúa a José entre los santos, pero sostiene que su vínculo inmediato con Jesús y María justifica una veneración eminente dentro de la dulía.,
La gracia capital de Cristo y la santidad de san José
La gracia capital es la gracia de Cristo en cuanto cabeza de la Iglesia, de la que procede la santificación de los miembros de su cuerpo. En la teología tomista, la gracia santificante de Cristo no queda reducida a un don privado: está ordenada a la salvación de los demás. La santidad de María, de José y de todos los santos depende, por tanto, de Cristo y de la acción santificadora del Espíritu Santo.,
La singular misión de José no constituye una fuente autónoma de santidad ni lo sitúa fuera de ese orden de gracia. Su relación con la Encarnación adquiere todo su sentido dentro de la obra de Cristo: José recibe de Dios una misión particular junto al Salvador y es santificado por la gracia que procede de Cristo. Desde esta perspectiva, su eminencia no compite con la centralidad de Cristo, sino que depende de ella.,
Los teólogos que emplean la noción de orden hipostático intentan expresar la relación especial de José con el misterio de la unión de la naturaleza humana y la persona divina del Verbo en Cristo. La expresión no significa que José forme parte de la unión hipostática: esa unión pertenece solo a Cristo. Describe, en cambio, la proximidad de su misión a la Encarnación. Algunos estudios recientes proponen entender esa proximidad sin separarla del orden de la gracia santificante, que procede de Cristo y alcanza a todos los santos.,,
La veneración de los santos como consecuencia de la Encarnación
La teología tomista presenta el honor tributado a los santos como una consecuencia del misterio de Cristo: Dios santifica a los miembros de la Iglesia mediante Cristo, y la veneración de quienes participan de esa santidad reconoce la obra divina en ellos. La veneración de José puede adquirir rasgos propios por su misión en la familia de Nazaret, sin dejar de pertenecer al culto general de los santos.,
Por eso, hablar de protodulía no supone que José reciba adoración ni que posea una dignidad divina. La dulía honra a los santos por la gracia de Dios que actúa en ellos; la latría, en cambio, se dirige solo a Dios. La diferencia conserva intacta la primacía absoluta de Cristo.