El texto se divide en dos partes principales: la protoevangelización (infancia de María) y la narración del nacimiento de Jesús, con elementos milagrosos que resaltan la pureza virginal de María y la divinidad del Niño Dios.
Nacimiento y primeros años de María
La historia comienza con Joacím y Ana, un matrimonio piadoso pero estéril, humillado por su infertilidad. Joacím ayuna en el desierto, mientras Ana llora su esterilidad cerca de la piscina de Betsaida (o Betesda), asociada con curaciones milagrosas como la narrada en Juan 5,1-17. Tras un anuncio angélico paralelo al de Zacarías, Ana concibe milagrosamente a María.
Nacida en Jerusalén, en la casa de Ana cerca de la piscina probática, María es criada en santidad. A los tres años, cumple el voto de sus padres y es presentada en el Templo, donde vive consagrada como una virgen santa, alimentada por ángeles.,
Vida en el Templo y esponsales con José
A los doce años, María desciende del Templo por motivos de impureza legal (inicio de la menstruación), según la tradición judía. El sumo sacerdote realiza un prodigio: de las varas de los solteros, una paloma sale de la vara de José, un viudo anciano, designándolo como custodio virginal de María.
Anunciación, nacimiento de Jesús y huida a Egipto
El ángel anuncia a María su maternidad divina. José, perplejo, la encuentra encinta. El nacimiento ocurre en una cueva cerca de Belén, con detalles milagrosos: una partera testifica la virginidad perpetua de María, y animales adoran al Niño. Una narrativa posterior sobre la huida a Egipto incluye prodigios como bestias salvajes que se postran ante Jesús.