Terapia frente a manipulación no terapéutica
La enseñanza católica distingue entre intervenciones dirigidas a la terapia y propuestas de ingeniería genética que buscan rediseñar el orden humano. La Nota de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos (sobre límites morales de la manipulación tecnológica) recoge la explicación de la doctrina de la fe: procedimientos sobre células somáticas para fines terapéuticos serían, en principio, moralmente lícitos si buscan restaurar la configuración genética normal del paciente o contrarrestar daños causados por anomalías genéticas o por otras patologías.
En cambio, la ingeniería genética con fines distintos del tratamiento médico no sería moralmente permisible, al intentar reemplazar el orden natural por uno «rediseñado», con un elemento ideológico en el que el ser humano pretende ocupar el lugar del Creador.
Evitar la manipulación arbitraria que reduzca la vida a objeto
En la reflexión médica y moral, se advierte que la manipulación genética se vuelve arbitraria e injusta cuando reduce la vida a un objeto, olvida que se trata de un sujeto humano capaz de inteligencia y libertad, y digno de respeto; o cuando se lo trata con criterios que no se fundan en la realidad integral de la persona, arriesgando atentar contra su dignidad y exponiendo al individuo al capricho de otros.
Por eso se formula un principio: en el orden de los valores médicos, la vida es el bien supremo y radical de la persona; debe primero evitarse todo daño y luego buscarse y perseguirse el bien.
Eugenismo y manipulación de la herencia genética
En términos concretos, se afirma que ciertas intervenciones no terapéuticas que modifiquen la herencia genética deben evitarse, particularmente porque pueden originar grupos marginalizados y porque no deben infringir el origen de la vida humana entendido como procreación unida a la unión matrimonial, también en su dimensión espiritual.
Se añade que la actitud que inspira estas intervenciones no debe nacer de una mentalidad racista y materialista, reducologista del bienestar humano, ya que la dignidad del hombre trasciende su condición biológica.