El quietismo en su acepción más estricta fue desarrollado y defendido en el siglo XVII por el sacerdote español Miguel de Molinos (1640-1696),. Nació en Muniesa, España, y se estableció en Roma, donde sus escritos sobre misticismo y vida espiritual inicialmente gozaron de gran popularidad.
La Doctrina de Molinos
La obra principal de Molinos, Guía Espiritual (publicada en italiano en 1675), fue aprobada por varios teólogos y autoridades eclesiásticas, llegando a tener veinte ediciones en doce años. Sin embargo, sus enseñanzas fueron posteriormente examinadas por la Inquisición tras acusaciones de jesuitas y dominicos.
Las proposiciones clave del sistema de Molinos, que fueron posteriormente condenadas, incluyen:
- Aniquilación de las potencias humanas: El hombre debe reducir sus propias facultades a la nada, lo que constituye la «vía interior»,.
- Ofensa a Dios por la actividad: Desear operar activamente es ofender a Dios, quien desea ser el único agente; por lo tanto, es necesario abandonarse completamente a Dios y permanecer como un cuerpo inanimado,.
- Inactividad como medio de perfección: Al no hacer nada, el alma se aniquila y regresa a su origen, la esencia de Dios, en la cual se transforma y diviniza,.
- Indiferencia ante el pecado: Si Dios quiere que uno peque, no se debe desear no haber pecado. Molinos llegó a excusar actos carnales impuros, afirmando que no eran censurables si la voluntad libre no participaba en ellos, sino que eran instigados por el demonio en la parte sensual del hombre.
- Rechazo de las obras externas: Las acciones externas no hacen bueno al hombre; solo importan las acciones internas realizadas por el Padre que habita en nosotros. Las obras penitenciales, es decir, la mortificación voluntaria, deben ser desechadas como una carga gravosa e inútil.
- Desinterés por la salvación personal: El alma no debe considerar la recompensa, el castigo, el paraíso, el infierno, la muerte o la eternidad. No debe desear su propia perfección, virtudes, santidad o salvación, sino que debe eliminar la esperanza de estas.
- Inutilidad de la reflexión y la confesión: En la vida interior, toda reflexión es dañina, incluso sobre las acciones humanas y los propios defectos,. La «vía interior» no tiene nada que ver con la confesión, los confesores, los casos de conciencia, la teología o la filosofía.
Condena de Molinos y sus Proposiciones
En mayo de 1685, el Santo Oficio formuló cargos contra Molinos y ordenó su arresto. El 3 de septiembre de 1687, fue declarado hereje dogmático y sentenciado a cadena perpetua.
El Papa Inocencio XI, mediante la bula Coelestis Pastor del 20 de noviembre de 1687, condenó sesenta y ocho proposiciones de Molinos como heréticas, sospechosas, erróneas y escandalosas,. La condena de estas proposiciones ilustra la postura firme de la Iglesia contra el quietismo en sus formas extremas y moderadas.
Entre las proposiciones condenadas se encuentran:
- «Es necesario que el hombre reduzca sus propias potencias a la nada, y este es el camino interior».
- «Querer obrar activamente es ofender a Dios, que quiere ser él solo el agente; y por lo tanto es necesario abandonarse enteramente en Dios y después continuar existiendo como un cuerpo inanimado».
- «La actividad natural es enemiga de la gracia, e impide las operaciones de Dios y la verdadera perfección, porque Dios quiere obrar en nosotros sin nosotros».
- «El alma no debe recordar ni a sí misma, ni a Dios, ni a cosa alguna, y en la vida interior toda reflexión es dañina, incluso la reflexión sobre sus acciones humanas y sobre sus propios defectos»,.
- «El que entrega su libre albedrío a Dios no debe preocuparse de nada, ni del infierno, ni del cielo; ni debe tener deseo de su propia perfección, ni de virtudes, ni de su propia santidad, ni de su propia salvación, cuya esperanza debe eliminar».