Los visigodos llegaron a Hispania siendo cristianos arrianos. Su confesión difería de la fe católica definida en el Concilio de Nicea, mientras que buena parte de la población hispanorromana ya profesaba el catolicismo. La diferencia religiosa separaba, por tanto, a la minoría gobernante goda de numerosos habitantes del reino.4,3
Durante el reinado de Leovigildo, padre de Recaredo, el arrianismo volvió a recibir apoyo en la corte. Leovigildo intentó atraer a los católicos mediante una fórmula de fe preparada por un sínodo arriano, pero aquel intento no consiguió la reconciliación religiosa. Las tensiones alcanzaron también a la familia real: Hermenegildo, hijo de Leovigildo y hermano de Recaredo, abandonó el arrianismo y se enfrentó a su padre. La rebelión terminó con su derrota y ejecución.5,2
La memoria de Hermenegildo quedó ligada al martirio por su fidelidad al catolicismo. Sin embargo, las narraciones históricas no coinciden por completo: algunas presentan su muerte como consecuencia directa de su rechazo de la comunión arriana, mientras que la Catholic Encyclopedia advierte que las autoridades contemporáneas no ofrecen testimonio de esa explicación y que el relato martirial aparece en narraciones posteriores. Conviene, por ello, distinguir el recuerdo religioso de Hermenegildo de la certeza sobre los motivos concretos de su muerte.5,6,2


