Orígenes humildes y llamado profético
David nació en Belén, la menor de los ocho hijos de Isaí, y trabajó como pastor antes de ser elegido por el profeta Samuel para suceder a Saúl, a quien Dios rechazó por desobediencia1. Su carácter «según el corazón de Dios» se evidencia en su fidelidad inicial y su valentía contra el gigante Goliat, lo que le ganó la admiración del pueblo.
Anuncio del reino y elección popular
Tras la muerte de Saúl, los ancianos de Israel se reunieron en Hebrón y reconocieron a David como su rey, proclamando: «Ustedes son nuestra carne y hueso; el Señor dijo que serías pastor de su pueblo»2. Este acto marcó la transición de una confederación tribal a una monarquía centralizada.

