En el lenguaje común, sexo suele referirse a la realidad sexuada del ser humano: varón o mujer, con diferencias corporales y características biológicas que ordenan la vida humana a la comunión interpersonal y (en su dimensión inscrita en la creación) al amor con apertura a la generación.
Género, en un sentido amplio y contemporáneo, puede referir a:
el modo en que una cultura interpreta la diferencia sexual;
las expectativas sociales sobre lo «masculino» y lo «femenino»;
los roles, símbolos y aprendizajes mediante los cuales una sociedad educa su comprensión de la diferencia.
En clave católica, el término género puede tener un uso limitado para hablar de cómo la cultura influye en la manera de pensar y expresar la diferencia. Pero ese uso solo es válido si se mantiene la relación intrínseca con el cuerpo sexuado y con la verdad antropológica de la persona.2,4
