La expresión religiones étnico-políticas designa una categoría de estudio, no una religión única ni una familia doctrinal homogénea. En una clasificación de las religiones, ocupa un lugar junto a otras categorías, como las religiosidades telúricas y celestes, las religiones mistéricas y las universales. El criterio distintivo de esta categoría es que la religión aparece vinculada, desde sus orígenes, al surgimiento de una comunidad histórica y de su organización política.1
El término reúne dos dimensiones relacionadas, pero no idénticas. La dimensión étnica alude a la pertenencia a una comunidad histórica; la dimensión política, a la vida organizada de esa comunidad y a sus instituciones. Por ello, la categoría no implica que cada tradición haya tenido una relación idéntica con el poder, ni que toda religión de un pueblo equivalga a la religión de un Estado. Indica, más bien, que los orígenes de determinadas tradiciones religiosas coinciden estrechamente con la formación de una comunidad y su orden político.1

