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Renovación de las promesas bautismales

La renovación de las promesas bautismales es un rito litúrgico en el que los cristianos vuelven a expresar públicamente su renuncia al pecado y su adhesión a Dios y a la fe de la Iglesia. La Iglesia la celebra de manera destacada en la Vigilia Pascual, cuando la comunidad recuerda el Bautismo y renueva el compromiso de vivir como discípula de Cristo.1,2

Infant baptism (1860 book illustration)
Ver información de la imagenBautismo infantil (ilustración de un libro de 1860). Autor desconocido, Dominio Público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreRenovación de las promesas bautismales
CategoríaRito
DescripciónRito litúrgico en el que los cristianos renuevan su renuncia al pecado y su adhesión a la fe. Rito litúrgico en el que los cristianos vuelven a expresar públicamente su renuncia al pecado y su adhesión a Dios y a la fe de la Iglesia. Expresa la respuesta de fe vinculada al Bautismo y el propósito de vivir conforme a ella, recordando la muerte y resurrección de Cristo
ReferenciasCatecismo de la Iglesia Católica, 1254
Eventos RelacionadosVigilia Pascual
LiturgiaLiturgia bautismal de la Vigilia Pascual
SacramentoBautismo
TipoRito litúrgico
Uso LitúrgicoSe celebra de manera destacada en la Vigilia Pascual, así como en la Primera Comunión, Confirmación o misiones.

Tabla de contenido

Significado y fundamento

El Bautismo inicia la vida cristiana: incorpora a la persona a Cristo y da comienzo a una vida nueva. La renovación de las promesas no repite el sacramento ni vuelve a bautizar a quienes participan. Expresa de nuevo, dentro de la comunidad, la respuesta de fe vinculada al Bautismo y el propósito de vivir conforme a ella. El Catecismo enseña que la fe de los bautizados, sean niños o adultos, debe crecer después de recibir el sacramento y relaciona ese crecimiento con la renovación anual de las promesas durante la Vigilia Pascual.1

Para todos los bautizados, niños o adultos, la fe debe crecer después del Bautismo. Por esta razón, la Iglesia celebra cada año en la Vigilia Pascual la renovación de las promesas bautismales.1

La renovación recuerda también la relación entre el Bautismo y la Pascua de Cristo. En la celebración bautismal, el cristiano queda unido al misterio de su muerte y resurrección; por eso, la vida que nace del Bautismo reclama una existencia nueva. La liturgia presenta esta relación con las palabras de san Pablo: quienes han sido sepultados con Cristo por el Bautismo están llamados a «caminar en una vida nueva».3,4

Las promesas expresan dos aspectos inseparables de esa vida: rechazar el pecado y el mal, y adherirse a Dios y servirle en la Iglesia. La renovación, por tanto, no consiste solo en recordar un rito celebrado en el pasado. Invita a cada bautizado a examinar cómo vive su fe y a asumir de nuevo, en el presente, las exigencias de su pertenencia a Cristo.5,4

Las renuncias y la profesión de fe

El rito incluye preguntas sobre la renuncia a Satanás, a sus obras y a sus seducciones. Las fórmulas del Misal pueden presentar esa renuncia también como rechazo del pecado y de aquello que esclaviza a la persona, para vivir en la libertad de los hijos de Dios. La respuesta expresa una decisión personal y comunitaria de no aceptar el mal como norma de vida.4

La renuncia encuentra su sentido pleno en la profesión de fe. No basta con apartarse del mal: el bautizado afirma su confianza en Dios y su adhesión a la vida cristiana. En la Vigilia Pascual, la renovación puede incluir preguntas sobre la fe en Dios Padre, en Jesucristo y en el Espíritu Santo, junto con la fe en la Iglesia, el perdón de los pecados, la resurrección de los muertos y la vida eterna.6

Aunque la tradición popular habla a veces de «votos bautismales», la renovación no equivale necesariamente a un voto en el sentido teológico estricto. La expresión designa, en este contexto, las renuncias y compromisos vinculados a la iniciación cristiana. En el Bautismo de un niño, sus padres y padrinos responden en su nombre; la renovación posterior permite que los propios bautizados expresen personalmente su adhesión a la fe.7

Celebración en la Vigilia Pascual

La Vigilia Pascual es el marco principal de la renovación porque constituye la celebración anual de la resurrección de Cristo y está íntimamente ligada al Bautismo. El rito forma parte de la liturgia bautismal de la noche: cuando la celebración incluye Bautismos y Confirmación, la renovación tiene lugar después de esos sacramentos; cuando no hay Bautismos, sigue a la bendición del agua.4,8

Los fieles participan de pie y con velas encendidas. El sacerdote introduce las preguntas, y la asamblea responde a cada una. Después, el sacerdote rocía a los presentes con agua bendita, mientras la comunidad canta Vidi aquam u otro canto apropiado de carácter bautismal. La postura, la luz de las velas y el agua ayudan a vincular la respuesta actual de los fieles con el Bautismo que recibieron.2

El agua no vuelve a conferir el Bautismo. Dentro de este rito, recuerda el sacramento y la vida nueva que nace de él. La oración del Misal pide que el Señor avive en los fieles el recuerdo de su Bautismo mediante el agua bendecida y que los una en la alegría a quienes han recibido el Bautismo en la Pascua de Cristo. Así, la celebración enlaza la memoria personal de cada bautizado con la incorporación de nuevos miembros a la comunidad cristiana.4

Participación de toda la comunidad

La renovación no concierne solo al sacerdote ni a quienes reciben el Bautismo durante la Vigilia. La asamblea entera responde y participa en el gesto del agua, porque el Bautismo introduce a cada persona en una vida compartida dentro de la Iglesia. La iniciación cristiana compromete a toda la comunidad, y la participación de los padrinos y de los demás fieles ayuda a manifestar esa pertenencia eclesial.9,2

Esta dimensión comunitaria no elimina la responsabilidad personal. Cada cristiano responde en primera persona a las preguntas litúrgicas. La renovación tiene, por ello, un carácter a la vez común e individual: la asamblea confiesa unida la fe de la Iglesia, mientras cada participante reafirma su compromiso de vivirla.4

Otras ocasiones y sentido para la vida cristiana

La Vigilia Pascual constituye el lugar litúrgico central de la renovación, pero la tradición católica también ha practicado renovaciones en otras ocasiones solemnes, como la celebración de la Primera Comunión, la Confirmación o la conclusión de una misión. En esos contextos, el rito sirve para recordar las obligaciones asumidas al entrar en la Iglesia y renovar la fidelidad a Cristo.7

La renovación no garantiza por sí sola una vida coherente ni sustituye la conversión cotidiana. Su sentido consiste en volver a reconocer la gracia recibida y responder a ella con una decisión renovada. El Bautismo es el comienzo de la vida cristiana; por eso, la liturgia pascual invita a que el recuerdo del sacramento produzca frutos en la conducta, en la lucha contra el pecado y en el servicio a Dios y a la Iglesia.1,5

Citas y referencias

  1. Capítulo primero: Los sacramentos de la iniciación cristiana, Catecismo de la Iglesia Católica, 1254 (1992). 2 3 4
  2. Domingo de Pascua de la resurrección del Señor - La vigilia pascual - La estructura de la vigilia pascual y el significado de sus diferentes elementos y partes, Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. Paschale Solemnitatis - Carta circular sobre la preparación y celebración de las fiestas pascuales, VII. A. 2. 89 (1988). 2 3
  3. Papa Juan Pablo II. Audiencia general del 6 de abril de 1988, 3 (1988).
  4. Renovación de las promesas bautismales, Santa Sede. Misal Romano, 264 (2020). 2 3 4 5 6
  5. Papa Pablo VI. 17 de abril de 1965, Vigilia Pascual, 1 (1965). 2
  6. Sancta Sedes. Acta Apostolicae Sedis: número 1, enero, 1952, 57 (1952).
  7. Votos bautismales, Enciclopedia Católica, Votos bautismales (1913). 2
  8. Renovación de la promesa bautismal, Santa Sede. Misal Romano, 343 (1975).
  9. Adriano Celeghin. I - Iniciación cristiana en el CIC 1983, 1995, número 1, pp. 31-75, 27 (1995).
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