Estado de gracia y ausencia de pecado mortal
Para recibir la Eucaristía el fiel debe estar en estado de gracia, es decir, libre de pecado mortal consciente. La Catecismo de la Iglesia Católica señala que «cualquiera que desee recibir la comunión debe estar en estado de gracia; quien sea consciente de haber cometido un pecado grave no debe recibir la comunión sin haber recibido la absolución sacramental»1. El Compendio del Catecismo repite esta exigencia, añadiendo la necesidad de una «espíritu de recollection y oración» y el respeto corporal como signos de reverencia2.
Confesión sacramental previa
Cuando el fiel reconoce haber incurrido en pecado mortal, la Confesión (Sacramento de la Penitencia) es obligatoria antes de la Comunión, salvo grave necesidad y ausencia de confesor. El Código de Derecho Canónico y la Carta Apostólica Ecclesia de Eucharistia afirman que «quien está consciente de pecado mortal debe reconciliarse mediante la confesión antes de recibir la Eucaristía»3,4. En casos de urgencia, la Iglesia permite la contrición perfecta con la intención de confesar lo antes posible5.
