Origen del sacramento
El rito de la Confirmación se remonta a la práctica apostólica de imponer manos y ungir con aceite perfumado, señal del Espíritu Santo (cf. Acts 8:17). La anunciación con crisma quedó consagrada como elemento esencial del sacramento, tanto en la Iglesia Latina como en las Iglesias Orientales1.
Desarrollo litúrgico
En la tradición latina, el obispo unge la frente del confirmando con crisma, impone la mano y pronuncia las palabras: «Recibe el sello del don del Espíritu Santo»2. En la tradición bizantina la unción se extiende a otras partes del cuerpo y se emplea la fórmula «El sello del don del Espíritu Santo»2.
