Catecismo de la Iglesia
Desde la concepción: «La vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción».
Vida sagrada y digna: «Cada vida humana, desde el momento de la concepción hasta la muerte, es sagrada porque la persona humana ha sido creada para sí misma a imagen y semejanza del Dios vivo y santo».
Aborto como delito grave: El Catecismo declara que el aborto directo es una práctica criminal y gravemente contraria a la ley moral.
Encíclicas papales
Evangelium Vitae (1995)
El Papa Juan Pablo II proclama que la vida es un «regalo de Dios» y que «el aborto y la eutanasia son absolutamente inaceptables». Además, afirma que la vida humana es sagrada y debe ser protegida en todo momento.
Ecclesia in America (1999)
El Pontífice denuncia la «cultura de la muerte» que margina a los no nacidos y a los enfermos, subrayando la necesidad de una «ética de la vida» que abarque todo el ciclo vital.
Documentos de la Conferencia Episcopal de EE. UU. (USCCB)
Living the Gospel of Life: La Conferencia subraya que «la vida humana debe ser respetada y protegida absolutamente desde el momento de la concepción» y que la defensa de la vida no excluye la lucha contra la pobreza y la injusticia.
Forming Consciences for Faithful Citizenship: Reafirma el apoyo a leyes que protejan al no nacido y condena la eutanasia y el aborto como «ataques directos a la vida inocente»,.
Declaración «Dignitas Infinita» (2024): Reitera que la dignidad humana es «intrínseca y válida desde la concepción hasta la muerte natural» y que el aborto constituye una grave violación de esa dignidad.
Doctrina social y la ética de la vida coherente
El principio de la «vida coherente» o «ética del vestido sin costuras» sostiene que la defensa de la vida debe ser integral, abarcando el aborto, la eutanasia, la pena de muerte, la guerra y la pobreza. La Iglesia llama a los fieles a evitar la «equivalencia moral» que minimiza la gravedad del aborto frente a otras injusticias sociales.