Los eventos de la crucifixión y sepultura
Según el relato evangélico, Jesús fue crucificado en el Calvario, murió y fue sepultado en una tumba de piedra que había sido preparada por José de Arimatea1. Esta tumba, sellada con una gran piedra y custodiada por soldados romanos, impedía que la resurrección pudiera ser confundida con una fuga o un engaño1.
El día de la resurrección
En el primer día de la semana, que la Iglesia celebra como Domingo de Resurrección, los discípulos encontraron la tumba vacía y la piedra removida2. María Magdalena y otras mujeres fueron las primeras en descubrirlo e informar a los apóstoles, quienes, aunque incrédulos al principio, fueron a verificar la ausencia del cuerpo de Jesús3. Las apariciones de Jesús resucitado a sus seguidores ocurrieron en varias ocasiones, incluyendo a los dos discípulos en el camino a Emaús y a los apóstoles reunidos en una habitación cerrada1.

