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Retablo

El retablo es una estructura artística situada tras el altar, concebida para realzar este espacio y presentar imágenes de Cristo, la Virgen María, los santos o escenas de la historia sagrada. Puede adoptar la forma de un panel pintado o incorporar relieves, esculturas, hornacinas y elementos arquitectónicos. Su desarrollo estuvo ligado a la evolución de las iglesias cristianas y a la necesidad de dotar al altar de un marco visual adecuado a la celebración litúrgica.1,2,3

Altarpiece formerly in Husby-Långhundra Church, Sweden
Ver información de la imagenRetablo antiguamente en la iglesia de Husby-Långhundra, Suecia. Material: roble. Realizado en Uppland, Suecia, durante el tercer cuarto del siglo XV. Influenciado por modelos del norte de Alemania. Actualmente en el Museo Sueco de Historia, Estocolmo. , c. 2017. http://mis.historiska.se/mis/sok/bild.asp?uid=437704, Gabriel Hildebrand, CC BY-SA 2.5 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreRetablo
CategoríaArte sacro
DescripciónConjunto artístico colocado detrás del altar que puede adoptar la forma de panel pintado, relieves o esculturas. Estructura artística situada detrás del altar para realzar este espacio y presentar imágenes religiosas
HistoriaSu aparición fue posible cuando el altar pasó a situarse junto al muro del ábside; su introducción en occidente se sitúa en torno al siglo XII.
OrigenLigado a la evolución de las iglesias cristianas y el cambio en la disposición de los espacios litúrgicos.
TemaFrontal de altar, altar, iconostasio, reredos, pala de altar.
TipoArte sacro, XII
UsoOrganizar imágenes alrededor del altar y dirigir hacia él la atención de quienes entran en la iglesia.
Uso LitúrgicoProveer un marco visual adecuado a la celebración litúrgica en torno al altar.

Tabla de contenido

Definición y términos relacionados

En sentido estricto, el retablo es la parte decorada que queda tras el altar y orientada hacia la nave de la iglesia. La voz también designa, en un uso más amplio, el conjunto artístico colocado en esa posición: un panel, una pintura, una composición escultórica o una estructura arquitectónica ornamentada. La obra puede recibir también los nombres de retable, reredos o retablo de altar; en determinados usos, pala de altar designa una obra pictórica o decorativa de este tipo.1,3

El retablo no debe confundirse con el frontal de altar, llamado también antipendio. Este último cubre la parte delantera del altar, mientras que el retablo ocupa habitualmente el espacio posterior. Tampoco equivale al altar mismo: el altar es la mesa destinada a la celebración eucarística, y el retablo constituye un elemento artístico asociado a su entorno.4,5

Origen y evolución histórica

Las primeras formas cristianas de altar no contaban, generalmente, con una estructura elevada tras la mesa. En las antiguas basílicas, la cátedra del obispo ocupaba el fondo del ábside, y una construcción que ocultase esa sede habría resultado poco adecuada. La aparición del retablo fue posible cuando cambió la disposición de los espacios litúrgicos y el altar pasó a situarse junto al muro del ábside. También pudo influir la costumbre de exponer reliquias en relación con el altar, junto con el precedente decorativo del frontal.2

La introducción del retablo en las iglesias occidentales suele situarse en torno al comienzo del siglo XII. Entre los ejemplos antiguos conservados figura la Pala d’oro de la basílica de San Marcos, en Venecia, que en 1105 quedó colocada tras el altar tras una reconstrucción. También destaca el retablo del monasterio de Klosterneuburg, cerca de Viena, con escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento.2

Durante los siglos XIII y XIV, los retablos tendían a alcanzar una altura moderada. En etapas posteriores, el gótico tardío y el Renacimiento favorecieron composiciones más elevadas y ambiciosas. La variedad formal respondió a los cambios en la arquitectura de las iglesias y a la expansión de los programas pictóricos y escultóricos ligados a los altares.2

Estructura y materiales

El retablo podía consistir en una imagen pintada sobre un panel, una pintura mural, una obra enmarcada o un grupo de esculturas. En la Edad Media también hubo composiciones de plata o de oro repujado y esmaltado, a veces enriquecidas con piedras preciosas. Cuando el altar estaba exento y la obra podía contemplarse desde ambos lados, podían decorarse tanto la cara orientada a la nave como la posterior.3

Las estructuras permanentes llegaron a organizarse en varios cuerpos. Una base podía prolongarse a lo largo de la mesa y de los escalones del altar; sobre ella se disponía el panel principal, que servía de marco a una pintura, un bajorrelieve o una estatua, y en la parte superior podía añadirse una cornisa con friso y remate. El retablo podía incorporar puertas que cubrían la imagen en ciertos periodos y se abrían en las festividades principales. También existieron piezas móviles, elaboradas con metales preciosos u otros materiales, apoyadas sobre el propio altar.1

Los materiales y las técnicas variaron con el tiempo. La enciclopedia histórica de la Iglesia describe estructuras de metal en el siglo XI, de piedra en el XIII y de madera a partir del XIV. En los retablos más complejos, la arquitectura y la escultura podían combinarse con pintura de colores vivos, hornacinas, estatuas, arbotantes y otros elementos ornamentales.1

Imágenes y función religiosa

El retablo organiza imágenes alrededor del altar y dirige hacia él la atención de quienes entran en la iglesia. Sus figuras y escenas pueden representar a Cristo, a la Virgen María y a los santos, o narrar episodios de la historia sagrada. La composición ofrece un marco visual para la celebración, pero no sustituye al altar ni a la acción litúrgica que ocurre en él. La relación entre arte, arquitectura y celebración determina el sentido propio del conjunto.1,3,6

Algunos retablos incorporaron reliquias o se relacionaron con su exposición. A partir del siglo XIII, las reliquias comenzaron a conservarse de manera permanente sobre el altar o, con mayor frecuencia, tras él, a veces en una plataforma construida para ese fin. En ciertos casos, los relicarios formaron parte del retablo; en otros, ocuparon un soporte independiente.2

El programa iconográfico -la selección y disposición de las imágenes- puede relacionar la vida de Cristo con la Virgen, los santos, las Escrituras o el titular del altar. La imagen religiosa no actúa de manera aislada: su emplazamiento y su vínculo con el espacio de culto contribuyen a la lectura del conjunto. La reflexión litúrgica católica sobre el arte sacro subraya precisamente la relación entre iconografía, arquitectura y celebración, para que las imágenes ayuden a comprender y vivir el misterio de Cristo.6

Retablo, reredos y otras formas de decoración

Los términos retablo y reredos pueden solaparse, aunque reredos suele aplicarse a una estructura particularmente desarrollada, con paneles y abundante ornamentación escultórica. En algunos casos, esa composición puede ocupar toda la anchura de la iglesia y elevarse casi hasta el techo. Retablo también puede designar, generalmente, la obra colocada tras el altar, tanto si consiste en una sola pintura como si forma un conjunto arquitectónico complejo.1,3

El retablo occidental se sitúa tras el altar; el iconostasio, característico de las iglesias de tradición bizantina y de otras tradiciones orientales, es una barrera adornada con iconos que separa el santuario del resto del templo y se sitúa delante del altar. Aunque ambos forman parte de la organización visual del espacio sagrado, ocupan posiciones distintas y cumplen funciones arquitectónicas diferentes.7

Relación con el altar

La presencia del retablo no altera la función principal del altar. En la liturgia cristiana, el altar es la mesa en la que se celebra la Eucaristía; por eso, la decoración asociada a él debe entenderse en relación con su carácter litúrgico y no como un objeto independiente. La arquitectura del templo, la disposición del altar y las imágenes que lo rodean forman un conjunto cuyo centro sigue siendo la celebración.4,8,6

Citas y referencias

  1. Retablo de altar, Enciclopedia Católica, Retablo de altar (1913). 2 3 4 5 6
  2. Historia del altar cristiano, Enciclopedia Católica, Historia del altar cristiano (1913). 2 3 4 5
  3. Retablo, Enciclopedia Católica, Retablo (1913). 2 3 4 5
  4. Altar (en la liturgia), Enciclopedia Católica, Altar (en la liturgia) (1913). 2
  5. Frontal de altar, Enciclopedia Católica, Frontal de altar (1913).
  6. Conclusión, Oficina para las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice. Iconografía y liturgia, Conclusión (2005). 2 3
  7. Iconostasio, Enciclopedia Católica, Iconostasio (1913).
  8. B1. Altar, Pontificio Instituto Litúrgico. Manual de estudios litúrgicos: La Eucaristía (Volumen V), 397 (1999).
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