Significado de «Effetá»
La palabra Effetá procede del arameo y significa «ábrete». Aparece en el relato de la curación de un hombre sordo y con dificultad para hablar narrada en Mc 7,31-37. Jesús aparta al enfermo de la multitud, establece un contacto personal con él y pronuncia el mandato: «Effetá», es decir, «ábrete». Entonces el hombre comienza a oír y a hablar correctamente.1
El término expresa, dentro de la tradición cristiana, una apertura integral: apertura a Dios, a su Palabra, a la gracia, a la verdad, a los demás y a la misión evangelizadora. La curación evangélica no reduce la acción de Cristo a una mejora psicológica o comunicativa. El signo manifiesta la llegada del Reino de Dios y la restauración de la comunión dañada por el pecado y la incomunicación.1
Relación con el Bautismo
La Iglesia utiliza el rito del Effetá en determinadas celebraciones bautismales. El gesto recuerda que el bautizado necesita recibir la gracia de Cristo para escuchar la Palabra de Dios y proclamar la fe. La tradición cristiana relaciona, por tanto, el mandato evangélico con dos dimensiones inseparables de la vida cristiana: escuchar a Dios y dar testimonio de Él.2
Esta referencia litúrgica ofrece un fundamento espiritual para el nombre de los retiros, pero no convierte automáticamente cada retiro denominado Effetá en una actividad litúrgica oficial ni en una realidad canónica autónoma.


