La única fuente bíblica que menciona a los Magos es el Evangelio de San Mateo (Mt 2:1-12)1. El texto describe su llegada a Jerusalén desde Oriente, preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos, que ha nacido? Porque vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle»1.
El término griego utilizado en el Evangelio es Magoi ($\mu\acute{\alpha}\gamma\omicron\iota$), que se traduce como «Magos» o «Sabios»2,3. En la antigüedad, esta palabra se refería a una casta sacerdotal persa o a hombres dedicados al estudio de la astronomía, la astrología y la sabiduría4. Es probable que fueran astrónomos u hombres de riqueza y conocimiento, «sabios de lejos, sedientos de lo infinito», que emprendieron un viaje largo y peligroso5.
La Tradición de «Reyes» y su Número
Aunque el Evangelio no especifica que fueran reyes, la tradición cristiana posterior les otorgó el título de Reyes Magos3. Esta asociación se apoya en profecías del Antiguo Testamento, como el Salmo 71 y el capítulo 60 del Libro de Isaías, que describen a reyes y pueblos haciendo una peregrinación a Jerusalén para rendir homenaje y ofrecer regalos6,7.
Respecto a su número, el Evangelio es «silencioso»3. Sin embargo, la tradición popular, respaldada por la autoridad de santos como San León Magno y Beda, establece que fueron tres, basándose en el número de los dones presentados: oro, incienso y mirra3,8.

