Cristianización de Armenia
Armenia recibió el cristianismo en una época muy temprana. La tradición nacional atribuye un papel decisivo a san Gregorio el Iluminador, considerado evangelizador y padre de la Iglesia armenia. La liturgia armenia conservó durante siglos una marcada conciencia de continuidad con la predicación apostólica y con la memoria de los primeros evangelizadores.
La tradición litúrgica adoptó progresivamente formas propias en lengua armenia. Entre sus testimonios antiguos figura el Leccionario de Jerusalén en armenio, datado aproximadamente entre los años 417 y 439.
Influencia siria y bizantina
El rito armenio no nació como una simple traducción de la liturgia romana ni como una reproducción completa de la liturgia bizantina. Su formación recibió influencias diversas, especialmente de las tradiciones de Siria y Capadocia.
Entre los siglos VII y XI, la liturgia armenia atravesó varias etapas de influencia bizantina. Algunas ceremonias y fórmulas eucológicas -es decir, oraciones litúrgicas- reprodujeron o adaptaron usos de Constantinopla. Este proceso produjo, en determinados momentos, la duplicación o multiplicación de oraciones y ritos.
La tradición armenia incorporó además himnos de gran valor teológico y poético, especialmente los compuestos por san Gregorio de Narek, fallecido hacia el año 1010, y por Nersés IV Shnorhalí, fallecido en 1173.
La época de Cilicia y las influencias latinas
Durante la existencia del reino armenio de Cilicia, entre los siglos XII y XIV, aumentaron los contactos con los cristianos latinos. La proximidad política, militar y cultural con los Estados cruzados favoreció la incorporación de algunos elementos occidentales.
Entre estas influencias aparecen:
- El uso del pan ácimo.
- Determinadas oraciones al pie del altar.
- El Confiteor.
- El salmo Judica me-el salmo 42 o 43 según la numeración-.
- Ciertas formas de ornamentos episcopales.
- Algunas ceremonias añadidas al comienzo o al final de la liturgia.
Estas incorporaciones pertenecen principalmente a la historia posterior del rito y afectan a sus formas externas o a determinados ritos secundarios. No permiten reducir el rito armenio a una variante latina oriental. Además, varios elementos considerados «latinizantes» aparecen también en comunidades armenias no católicas, lo que demuestra que su presencia no procede exclusivamente de la unión con Roma.