La celebración de la Unción de los Enfermos consiste esencialmente en la unción de la frente y las manos del enfermo (en el rito romano) o de otras partes del cuerpo (en el rito oriental), acompañada de la oración litúrgica del celebrante que pide la gracia especial de este sacramento.
Materia del Sacramento
Para la administración válida del sacramento, se utiliza óleo de oliva o, si es necesario y difícil de obtener, otro óleo vegetal, siempre que esté debidamente bendecido. Este óleo es consagrado por el sacerdote, quien invoca sobre él el poder de Dios, pidiendo que aquellos que sean ungidos sean sanados y protegidos de todo sufrimiento, y de la impureza de la carne y el espíritu.
Forma del Sacramento
En el rito latino, el sacerdote unge al enfermo en la frente y en las manos, diciendo una sola vez la siguiente fórmula: «Per istam sanctam Unctionem et suam piissimam misericordiam adiuvet te Dominus gratia Spiritus Sancti, ut a peccatis liberatum te salvet atque propitius alleviet». Esto se traduce como: «Por esta santa Unción, y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo, para que, libre de tus pecados, te salve y te alivie propiciamente»,.
En caso de necesidad, basta con una sola unción en la frente o en otra parte del cuerpo más adecuada, pronunciando la fórmula completa.
Ministro del Sacramento
El ministro propio y exclusivo de la Unción de los Enfermos es el sacerdote,. Esta enseñanza ha sido constante en la Iglesia, fundamentada en la interpretación de la Epístola de Santiago, donde se menciona a los «presbíteros de la Iglesia». La palabra griega presbyteros en este contexto se refiere a aquellos fieles que, mediante la imposición de manos, han sido ordenados por el Espíritu Santo para cuidar de la Iglesia de Dios, no simplemente a los ancianos de la comunidad en términos de edad.
A lo largo de la historia, el Magisterio ha reafirmado esta doctrina, como lo hizo el Papa Inocencio I en el siglo V, al aclarar que tanto los obispos como los presbíteros son ministros del sacramento, rechazando cualquier restricción que excluyera a los obispos.
Celebración del Rito
La celebración del sacramento se inserta en un contexto de oración y cuidado pastoral. Comienza con una liturgia de la Palabra, que incluye lecturas de las Escrituras para despertar la fe del enfermo y de la comunidad,. Se pueden leer textos que resalten la compasión de Dios, la victoria de Cristo sobre el pecado, la enfermedad y la muerte, o la invitación de Jesús a los que sufren,.
Posteriormente, se realiza la imposición de manos por parte del sacerdote sobre la cabeza del enfermo, en silencio,. Si el óleo aún no ha sido bendecido, se procede a su bendición en este momento,. Luego, se lleva a cabo la unción propiamente dicha, con la fórmula sacramental,.
El rito puede incluir una letanía de súplicas por el enfermo y por todos los que sufren,. La celebración concluye con la Oración del Señor y una bendición final,. Si es posible, y especialmente en el rito oriental, la celebración puede ser realizada por varios sacerdotes, lo que subraya la oración de toda la Iglesia.