La historia del Rito Latino está marcada por periodos de desarrollo orgánico, codificación y reforma.
Orígenes y Desarrollo Temprano
El Rito Romano, que es el fundamento del Rito Latino, se originó en la ciudad de Roma y evolucionó a lo largo de los siglos, adoptando formas muy similares a las que tuvo en generaciones más recientes. Inicial Aunque la Iglesia en Roma usó griego al principio, el latín se introdujo gradualmente hasta el siglo IV, cuando la Iglesia en Roma se latinizó definitivamente.
El Rito Romano se extendió por la mayor parte de lo que se conocía como Europa Occidental y los continentes evangelizados por misioneros europeos en Asia, África, América y Oceanía. La adopción del Rito Romano en todo Occidente se debió a que los obispos locales, y a veces reyes o emperadores, consideraron que no podían hacer nada mejor que usar el rito del obispo principal de todos, el de Roma. Esta imitación de la práctica litúrgica romana llevó a la aplicación del principio de que el rito debe seguir al patriarcado.
La Reforma Tridentina
Antes del Concilio de Trento, existía un pluralismo de costumbres litúrgicas que, hacia finales de la Edad Media, eran vulnerables a variaciones y abusos. El caos litúrgico resultante fue aprovechado por los reformadores protestantes para propagar sus ideas. En respuesta a esta situación, el Concilio de Trento deseó una renovación del culto de la Iglesia.
El Papa Pío V, en cumplimiento de los dictados del Concilio de Trento (sesión 25, 4 de diciembre de 1563), ordenó la codificación de los libros litúrgicos papales, que eran esencialmente muy similares a sus precedentes de los siglos XIII y XV. El Misal Romano promulgado por San Pío V en 1570, mediante la bula «Quo primum», buscaba la uniformidad en el antiguo Rito Romano y la abolición de casi todas las variantes medievales. Este Misal de Pío V se utilizó en toda la Iglesia Latina, con algunas excepciones para usos modificados que tenían una prescripción de al menos dos siglos. Estas excepciones salvaron variantes utilizadas por algunas órdenes religiosas y algunos ritos locales, así como las liturgias milanesa y mozárabe.
Este Misal de San Pío V fue la principal expresión de la lex orandi (regla de oración) del Rito Romano durante cuatro siglos y funcionó para mantener la unidad de la Iglesia. Las revisiones posteriores de Clemente VIII (1604), Urbano VIII (1634) y León XIII (1884) fueron leves, afectando principalmente las rúbricas y los textos de las Escrituras, sin alterar fundamentalmente el Misal de Pío V.
Reformas del Siglo XX y el Concilio Vaticano II
El siglo XX trajo consigo un renovado interés en la liturgia y una serie de cambios significativos. El Papa Pío X realizó una revisión del canto en 1908. Posteriormente, las reformas se aceleraron, comenzando con las de Pío X al breviario y el calendario (1911), seguidas por la reforma de Pío XII de los ritos de la Semana Santa (1952-1955).
El Concilio Vaticano II (1962-1965) marcó un punto de inflexión. La Constitución Sacrosanctum Concilium confirmó un gran énfasis en la participación plena, consciente y activa de todo el Pueblo de Dios en la liturgia. El Concilio estableció principios para la reforma del Rito Romano, pidiendo que los ritos fueran revisados cuidadosamente a la luz de la sana tradición y se les diera nuevo vigor para satisfacer las circunstancias y necesidades actuales.
Sobre la base de estos principios, se emprendió una reforma litúrgica, cuya máxima expresión fue el Misal Romano, publicado en edición típica por San Pablo VI en 1969 y revisado por San Juan Pablo II. El Misal Romano promulgado por Pablo VI es la expresión ordinaria de la lex orandi de la Iglesia Católica de rito latino. Este nuevo Misal implicó transformaciones estructurales tanto en los elementos centrales como en los detallados de los libros litúrgicos, que fueron «cambiados, revisados y considerablemente modificados». De hecho, algunos teólogos han señalado que el rito postconciliar es tan diferente del rito anterior al Vaticano II que se podría hablar de un «rito moderno» en lugar del «Rito Romano».
Otros libros litúrgicos también fueron reformados y promulgados después del Concilio Vaticano II, incluyendo el Ordo Benedictionis Abbatis et Abbatissae (1970), el Ordo Exsequiarum (1970), el Ordo Unctionis Infirmorum Eorumque Pastoralis Curae (1972), el De Sacra Communione et de Cultu Mysterii Eucharistici Extra Missam (1973), el Ordo Paenitentiae (1973), y el Ordo Celebrandi Matrimonium (1991).
El Uso del Misal de 1962
El Misal Romano promulgado por San Pío V y revisado por San Juan XXIII en 1962 fue considerado por el Papa Benedicto XVI como una expresión extraordinaria de la misma lex orandi de la Iglesia, y debía ser debidamente honrado por su uso venerable y antiguo. En 2007, se permitió celebrar el Sacrificio de la Misa siguiendo la edición típica del Misal Romano de 1962, que nunca fue abrogada.
Sin embargo, el Papa Francisco, en 2021, abrogó todas las normas, instrucciones, permisos y costumbres que precedían a su Motu proprio Traditionis custodes, y declaró que los libros litúrgicos promulgados por los santos Pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II, constituyen la expresión única de la lex orandi del Rito Romano.