La liturgia maronita es de tipo siríaco, específicamente la liturgia de Santiago, aunque ha sido notablemente influenciada por las costumbres romanas,. Esta adaptación a los usos romanos es una característica distintiva del rito maronita entre los ritos orientales.
Estructura y Elementos
La Misa Maronita comienza con la ablución y la vestición al pie del altar. El sacerdote recita el Salmo 42, «Introibo ad altare», y luego inciensa el cáliz y la patena, la Hostia, los corporales y los velos. Vierte vino en el cáliz, añadiendo un poco de agua, y luego lo inciensa antes de cubrirlo.
La primera parte de la liturgia eucarística se centra en la ofrenda de incienso, acompañada de las oraciones de Ḥussoyō, consideradas un oficio expiatorio. Esta parte concluye con el Trisagion y es seguida por el mazmūrō y dos lecturas: la primera de las Epístolas (especialmente de San Pablo) y la segunda del Evangelio. Antes de la lectura del Evangelio, siempre se quema incienso ante el libro del Evangelio, que en domingos y días festivos se lleva al altar en procesión.
Un rasgo notable de la Misa Maronita es el uso frecuente de incienso, incluso en la Misa baja. El canto oriental, con sus sonidos distintivos y cambios rápidos, es una característica marcada. El Kyrie Eleison (Kurrilison) y el «Santo Dios, Santo fuerte, etc.» son cantados por el coro y el pueblo, seguidos por el Pater Noster en árabe.
El celebrante y el diácono entonan la Synapte por la paz, a la que sigue una forma breve del Gloria in excelsis. Luego se dice el Phrumiur, una oración introductoria, que precede al Sedro, una oración de alabanza dicha en voz alta por el sacerdote ante el altar mientras se balancea el incensario.
Anáforas
Una particularidad de las liturgias siríacas, incluyendo la maronita, es la inserción de diferentes anáforas o cánones de la Misa, que cambian según la fiesta celebrada,. Estas anáforas son composiciones literarias que, estrictamente hablando, designan la oración eucarística, pero en el uso maronita, indican la composición completa desde las tres oraciones introductorias hasta la oración final de bendición.
Entre las principales anáforas utilizadas por los maronitas se encuentran: la Anáfora según el Orden de la Santa Iglesia Católica y Romana, la Anáfora de San Pedro, la de los Doce Apóstoles, la de Santiago Apóstol, la de San Juan Apóstol y Evangelista, la de San Marcos Evangelista, la de San Sixto Papa de Roma, la de San Juan Maro (de quien toman su nombre), la de San Juan Crisóstomo, la de San Basilio, la de San Cirilo, la de San Dionisio, la de Juan de Harran, y la de Marutha de Tagrith. También tienen una forma de liturgia de los Presantificados para el Viernes Santo, siguiendo la costumbre romana.
Una anáfora inspirada en la liturgia latina, llamada «De la Iglesia Romana», fue muy utilizada y a menudo se convirtió en la anáfora principal en el Misal Maronita. Sin embargo, una reforma litúrgica posterior a Vaticano II, que buscaba restablecer la tradición maronita original, llevó a la desaparición de la anáfora «De la Iglesia Romana» en la edición de 1992 del Misal,.
Prácticas Eucarísticas
Los maronitas utilizan pan sin levadura y una hostia redonda, similar al rito romano,. A diferencia de otras tradiciones orientales, no mezclan agua caliente en el cáliz. La comunión bajo ambas especies fue desaconsejada por Gregorio XIII y formalmente prohibida en 1736, aunque todavía se permite para el diácono en la Misa solemne. Benito XIV prohibió la comunión de infantes recién bautizados.