La misa hispánica posee una estructura propia, aunque comparte con las demás liturgias latinas los elementos esenciales de la celebración eucarística.
Ritos iniciales
La celebración comienza con el praelegendum, canto procesional o salmodia antífona que acompaña la entrada. A continuación aparecen, según el formulario, el Gloria in excelsis Deo y otros elementos propios del rito, como el trisagion y las benedictiones.
Liturgia de la Palabra
La proclamación bíblica ocupa un lugar amplio y cuidadosamente articulado. El sistema de lecturas pertenece a la estructura tradicional del rito y utiliza el Liber Commicus. La abundancia de textos bíblicos expresa una celebración centrada en la historia de la salvación y en la interpretación cristológica de las Escrituras.
Liturgia eucarística
Después de las lecturas aparecen diversos cantos y oraciones relacionados con la presentación de las ofrendas, la paz y la plegaria eucarística. Entre los cantos característicos figuran el sacrificium, el ad pacem, el ad Sanctus, el ad confractionem panis y el ad accedentes.
La misa incluye varias oraciones variables. Entre ellas figuran la oratio admonitionis, dirigida al pueblo; el post nomina, relacionado con la aceptación de las oraciones y ofrendas; una oración por quienes ofrecen y por los difuntos; la oración ad pacem, después del signo de la paz; y la illatio, comparable en parte al prefacio de otras liturgias latinas.
Fracción del pan y comunión
La fracción del pan ocupa un lugar propio dentro de la celebración. Los fragmentos del pan consagrado adoptan una disposición simbólica en forma de cruz. Durante la comunión se canta el ad accedentes, también llamado trecanum, canto que acompaña a los fieles cuando se acercan a recibir la Eucaristía.