De la liturgia griega a la liturgia siríaca
Durante los primeros siglos, las celebraciones cristianas de las ciudades sirias utilizaban principalmente el griego. En las zonas rurales, las comunidades adoptaron el siríaco, lengua estrechamente vinculada al arameo hablado en la región. La traducción no fue una simple sustitución lingüística: produjo adaptaciones poéticas, terminológicas y pastorales.,
La liturgia siríaca conservó numerosos términos de origen griego, testimonio de su procedencia y de los contactos entre las comunidades griegas y arameas. La traducción de las oraciones permitió que la tradición antioquena arraigara en nuevos ambientes culturales.
Las controversias cristológicas
Las controversias de los siglos V y VI afectaron profundamente a las Iglesias siríacas. El Concilio de Calcedonia, celebrado en el año 451, provocó divisiones entre quienes aceptaron sus formulaciones y quienes las rechazaron.
En Siria surgieron así comunidades calcedonianas, posteriormente relacionadas con la tradición bizantina, y comunidades no calcedonianas que conservaron una tradición siríaca occidental propia. La organización de una jerarquía independiente entre los cristianos no calcedonianos quedó asociada a Jacobo Baradeo, cuya actividad episcopal favoreció la consolidación de una estructura eclesial separada.
La historia no puede describirse adecuadamente mediante etiquetas polémicas antiguas. La palabra monofisismo resulta insuficiente y, aplicada sin matices, puede deformar la posición cristológica de las Iglesias orientales no calcedonianas.
Miafisismo y monofisismo
La distinción entre miafisismo y monofisismo resulta fundamental.
El monofisismo, en sentido estricto, sostiene que en Cristo existe una sola naturaleza después de la encarnación, entendida de manera que puede quedar comprometida la plena humanidad de Jesucristo. El término suele asociarse a las posiciones atribuidas a Eutiques.
El miafisismo, en cambio, utiliza la expresión de san Cirilo de Alejandría: «una naturaleza encarnada del Verbo de Dios». Sus defensores explican esta fórmula como la afirmación de la unidad concreta de Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, sin pretender negar la realidad de su humanidad ni confundir la divinidad con ella.
La terminología histórica no fue uniforme. Algunos autores emplearon physis, «naturaleza», en sentidos próximos a hipóstasis o «realidad concreta», mientras que otros mantuvieron distinciones terminológicas diferentes. La investigación contemporánea reconoce que no todos los cristianos etiquetados antiguamente como monofisitas defendían una doctrina idéntica, y que la designación «miafisita» describe mejor la autocomprensión de muchas Iglesias orientales no calcedonianas.,
Por eso conviene utilizar las expresiones:
- Iglesias orientales ortodoxas o Iglesias no calcedonianas para designar la familia eclesial.
- Miafisismo para describir su formulación cristológica característica.
- Monofisismo solo cuando corresponda a una posición que realmente afirme una sola naturaleza en sentido incompatible con la plena humanidad de Cristo.
El rito siríaco occidental no es sinónimo de monofisismo. Existen Iglesias católicas que celebran dentro de esta tradición litúrgica y profesan la fe católica. Tampoco el rito siríaco oriental puede identificarse automáticamente con el nestorianismo: la Iglesia católica caldea y la Iglesia siro-malabar pertenecen a esta familia ritual, aunque estén en comunión con Roma.