Primeros usos y denominación
El término latino roccus o roccheto aparece en documentos del siglo IX, cuando la camisia clerical —una túnica de lino utilizada en la vida cotidiana— comenzó a adquirir un carácter privilegiado en Roma1. En los siglos posteriores, la prenda pasó a llamarse rochet en la literatura eclesiástica, aunque en varios lugares se la conocía también como camisia, alba romana o succus2.
Desarrollo medieval
Durante la Edad Media, el roquete fue usado ampliamente por todo el clero, incluso por sacristanes, según los estatutos sinodales de ciudades como Tréveris, Passau y Cambrai2. No fue hasta el Concilio de la Cuarta Lateranensis que se estableció su uso exclusivo para obispos que no pertenecían a órdenes religiosas, tanto en la iglesia como en apariciones públicas2.
Reforma y limitaciones posteriores
En el siglo XIX, la Congregación de Ritos declaró que el roquete no constituye una vestidura litúrgica propiamente dicha y que, para la administración de los sacramentos, debe emplearse la surplica en su lugar2. Sin embargo, la indumentaria siguió siendo admitida como vestimenta de coro para prelatos y, bajo indulto papal, para capítulos catedralicios que gozaran del usus rochetti2.

