Antecedentes históricos
El Rosario ha sido promovido por numerosos pontífices, destacando el encíclico Supremi Apostolatus Officio de León XIII (1883) como la primera gran declaración papal sobre esta devoción3. San Juan Pablo II, inspirado por la tradición dominicana y la necesidad de una herramienta espiritual contra los males de la época, redactó Rosarium Virginis Mariae como una continuación de su carta Novo Millennio Ineunte3.
Publicación y alcance
La carta fue emitida el 16 de octubre 2002, marcando el inicio del Año del Rosario que se extendió hasta octubre de 2003, con el objetivo de fomentar la recitación del Rosario en todas las comunidades eclesiales2.
