El nombre procede de Sabelio, maestro cristiano asociado con Roma a comienzos del siglo III y con la difusión de estas ideas en la región de la Pentápolis, en el norte de África. La documentación antigua no permite reconstruir con seguridad su vida ni establecer con precisión todas las etapas de su actividad. Tampoco consta con certeza que dejara obras escritas.1,3
Los autores cristianos antiguos relacionaron el sabelianismo con el monarquianismo, denominación aplicada a corrientes que querían salvaguardar la unicidad de Dios -su «monarquía»- frente a lo que consideraban una posible división de la divinidad. El monarquianismo no constituyó un movimiento doctrinal uniforme: una de sus formas tendía a considerar a Jesús un hombre especialmente unido a Dios; otra, llamada modalista, explicaba al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como manifestaciones o modos de un único sujeto divino. El sabelianismo pertenece a esta segunda familia.1
Los testimonios vinculan ideas semejantes con Noeto y Práxeas, aunque las fuentes no permiten identificar sin más sus doctrinas con todas las formulaciones atribuidas después a Sabelio. Los autores antiguos también emplearon las denominaciones «noetianos» y «sabelianos» para grupos relacionados con el modalismo.1



