Un sacramental es un signo sagrado establecido por la Iglesia para preparar a los hombres a recibir el fruto de los sacramentos y santificar las diversas circunstancias de la vida1,2. Estos signos se asemejan a los sacramentos, pero se distinguen de ellos en su origen y modo de eficacia2. Mientras que los sacramentos fueron instituidos directamente por Cristo y confieren la gracia ex opere operato, los sacramentales fueron instituidos por la Iglesia y producen efectos espirituales a través de la intercesión eclesiástica y la fe de los fieles (ex opere operantis)3,4,5.
La finalidad principal de los sacramentales es excitar buenos pensamientos, aumentar la devoción y, por medio de estos movimientos del corazón, remitir el pecado venial6. También buscan rodear al creyente con la presencia orante y fraterna de la Iglesia, uniendo sus vidas a la gran súplica de su oración nupcial que Cristo no puede rechazar5.
