El Sacramento de la Unción de los Enfermos es el segundo sacramento de curación. Su significado está intrínsecamente ligado a su cualidad de signo que expresa la curación completa de la persona y la benevolencia del Padre celestial ofrecida al hombre, afectado en el cuerpo y en el alma por la enfermedad y el pecado. Esta curación es obra de Cristo, el médico de nuestras almas y cuerpos. El aceite con el que se unge a los enfermos simboliza la medicina espiritual ofrecida por la misericordia divina al hombre afligido por las innumerables miserias de la vida.
Fundamentos y Propósito
La enfermedad y la muerte, consecuencias del pecado, pueden llevar a la angustia, al aislamiento y, a veces, a la desesperación o la rebelión contra Dios. Sin embargo, también pueden conducir a una mayor madurez, ayudando a distinguir lo esencial de lo no esencial y a volverse hacia Dios. En el Nuevo Testamento, la compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas curaciones eran un signo claro de que «Dios ha visitado a su pueblo» (Lc 7, 16). Jesús siempre exigió fe a los enfermos.
Este sacramento no es solo para aquellos que están a punto de morir, sino para cualquiera que se encuentre en peligro de muerte por enfermedad o vejez,. Su propósito no es únicamente preparar para la muerte, sino también fortalecer en el tiempo de la enfermedad. Por esta razón, la Iglesia anima a los enfermos y ancianos a no esperar hasta el último momento para pedir el sacramento y buscar su gracia.
Rito y Efectos del Sacramento
El Sacramento de la Unción de los Enfermos se confiere mediante la unción con aceite y la oración de los presbíteros,. La fe que debe acompañar la unción expresa la confianza de los creyentes en el Señor. A través de la imposición de manos del sacerdote, la unción con aceite y las oraciones, se otorga una nueva gracia.
Los efectos de este sacramento incluyen:
La gracia del Espíritu Santo: Por la cual la persona enferma es sanada en su totalidad, se fomenta la confianza en Dios y se le da fuerza para resistir las tentaciones y la ansiedad ante la muerte.
El perdón de los pecados: Si la persona enferma no pudo obtenerlo a través del Sacramento de la Penitencia,. Si el recipiente está en estado de pecado grave y tiene una contrición imperfecta (atrición), la unción le traerá la absolución. La Unción de los Enfermos no requiere una participación externa activa como la Penitencia, solo que la persona sufra una enfermedad grave y haya manifestado al menos un deseo implícito de recibir el sacramento.
Restauración de la salud física: Puede ocurrir si es beneficioso para la salvación de la persona enferma,.
Unión con la Pasión de Cristo: El cristiano ungido se une a Cristo en sus sufrimientos, participando en su pasión redentora,. Esta configuración tiene como objetivo unir al creyente a la Pasión de Cristo.
Preparación para la vida eterna: Este sacramento confiere una consagración final a Cristo, preparando al alma para su partida y para la gloria final. El Concilio de Trento se refirió a él como el «sacramento de los que parten» (sacramentum exeuntium),.
El Ministro del Sacramento
El ministro propio y único del sacramento de la Unción de los Enfermos es el sacerdote,. La teología católica ha encontrado en la Epístola de Santiago (5:14-15) el fundamento bíblico para este sacramento: «Está enfermo alguno de vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, y oren sobre él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados».