1.1. Antecedentes del magisterio litúrgico
Tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia buscó una renovación litúrgica que equilibrara la participación activa de los fieles con el respeto a la tradición. En este proceso, documentos como Sacrosanctum Concilium (1963) y la General Instruction of the Roman Missal (2003) establecieron normas para la arquitectura, el mobiliario y la música sacra1,2. Sacramentum Caritatis se inscribe en esta línea, profundizando la dimensión estética de la liturgia.
1.2. Motivación del Papa Benedicto XVI
El Pontífice, entonces Cardenal Ratzinger, manifestó su preocupación por la pérdida de sentido del arte sacro en muchas parroquias contemporáneas, señalando que la belleza es indispensable para que la liturgia «haga presente el misterio» del Cristo presente en la Eucaristía3.
