El episodio aparece en el capítulo 22 del Génesis. El narrador explica desde el comienzo que Dios somete a Abrahán a una prueba. Le ordena tomar a Isaac, su hijo amado, ir a la tierra de Moria y ofrecerlo allí en holocausto. Isaac es el hijo de la promesa divina y el heredero por quien habría de continuar la descendencia de Abrahán.1
Abrahán madruga, prepara la leña y emprende el viaje con Isaac y dos servidores. Al tercer día divisa el lugar indicado. Deja a los servidores atrás y continúa con su hijo, quien lleva la leña mientras Abrahán transporta el fuego y el cuchillo. Durante el camino, Isaac pregunta dónde está el animal para el holocausto. Abrahán responde que Dios proveerá la víctima.1
Una vez en el lugar, Abrahán levanta un altar, dispone la leña y ata a Isaac sobre ella. Cuando extiende la mano para matarlo, el ángel del Señor lo llama desde el cielo y le ordena que no le haga daño. El ángel declara que la prueba ha mostrado el temor de Abrahán a Dios y que no ha retenido a su hijo. Entonces Abrahán encuentra un carnero atrapado por los cuernos en un matorral y lo ofrece en lugar de Isaac.1
Abrahán llama al lugar «El Señor proveerá». A continuación, Dios renueva su promesa: bendecirá a Abrahán, multiplicará su descendencia y hará que por ella reciban bendición todas las naciones. El relato termina con el regreso de Abrahán a Berseba.1


