La teología católica tradicionalmente distingue tres tipos de sacrilegio: personal, local y real. Santo Tomás de Aquino enseñó que diferentes tipos de santidad se adhieren a personas, lugares y cosas, por lo que la irreverencia ofrecida a cada uno de ellos es específicamente distinta.
Sacrilegio Personal
El sacrilegio personal implica tratar de manera irreverente a una persona sagrada, ya sea por la lesión infligida o por la profanación causada, lo que constituye una violación del honor debido a dicha persona. Se puede cometer de varias maneras:
Violencia contra un clérigo o religioso: Esto infringe el privilegium canonis (privilegio del canon) y conlleva la pena de excomunión.
Violación de la inmunidad eclesiástica: En la antigua disciplina, los clérigos estaban exentos de la jurisdicción de los tribunales laicos (privilegium fori). Quien los llevaba ante un tribunal civil, contraviniendo los cánones, era culpable de sacrilegio y excomulgado.
Pecados contra el voto de castidad por parte de personas consagradas a Dios: Esto incluye a aquellos en órdenes sagradas (en la Iglesia Latina) y a los religiosos, incluso con votos simples si son perpetuos. Los moralistas sostienen que la culpa no se contrae por la violación de un voto privado, ya que dicho voto, al carecer del respaldo y la aceptación de la Iglesia, no convierte formalmente a la persona en sagrada en el sentido jurídico. Los cómplices de personas sagradas en pecados de este tipo son considerados igualmente culpables de sacrilegio, incluso si su estado es puramente laico.
Sacrilegio Local
El sacrilegio local es la violación de un lugar sagrado. Un «lugar sagrado» incluye no solo una iglesia propiamente dicha (incluso si solo está bendecida y no consagrada), sino también oratorios públicos y cementerios canónicamente establecidos para el entierro de los fieles. Se distinguen comúnmente cuatro tipos de este crimen:
Robo de algo encontrado y que pertenece especialmente a la iglesia.
Infracción de la inmunidad asociada a los lugares sagrados.
Comisión de un acto pecaminoso dentro de los recintos sagrados que, según el derecho canónico, se considera que contamina el edificio. Estos actos incluyen homicidio, cualquier derramamiento de sangre que alcance la culpa de un pecado grave, cualquier ofensa consumada contra la castidad (incluida la relación conyugal no necesaria), el entierro dentro de la iglesia o lugar sagrado de una persona no bautizada o de alguien excomulgado por nombre o como notorio violador del privilegio del canon.
Realización de ciertas acciones (sean pecados o no) que, por su propia naturaleza o por disposición especial de la ley, son particularmente incompatibles con el comportamiento que debe mantenerse en un lugar sagrado. Ejemplos incluyen convertir la iglesia en un establo o mercado, usarla como salón de banquetes o celebrar juicios puramente seculares indiscriminadamente.
Los lugares sagrados son violados por acciones gravemente injuriosas realizadas en ellos con escándalo para los fieles, acciones que, a juicio del ordinario local, son tan graves y contrarias a la santidad del lugar que no está permitido continuar el culto en ellos hasta que el daño sea reparado mediante un rito penitencial.
Sacrilegio Real
El sacrilegio real es el tratamiento irreverente de las cosas sagradas, distinguiéndolas de los lugares y las personas. Esto puede ocurrir de varias maneras:
Administración o recepción de los sacramentos (o, en el caso de la Sagrada Eucaristía, la celebración) en estado de pecado mortal, así como al hacer advertidamente cualquiera de estas cosas de manera inválida.
Irreverencia deliberada y notable hacia la Sagrada Eucaristía es considerada el peor de todos los sacrilegios. Esto incluye arrojar las especies consagradas, tomarlas o retenerlas con un propósito sacrílego, o profanarlas,. La interpretación auténtica del término «abicit» (arrojar) en el canon 1367 del Código de Derecho Canónico no debe entenderse solo en el sentido estricto de «tirar», ni en el sentido genérico de «profanar», sino con el significado más amplio de despreciar, desdeñar, humillar,.
Maltrato consciente de imágenes o reliquias sagradas, o la perversión de la Sagrada Escritura o de los vasos sagrados para usos profanos.
Usurpación o desvío de bienes (muebles o inmuebles) destinados al sustento del clero o al ornato de la iglesia para otros usos,.
A veces, la culpa de sacrilegio puede incurrirse por omitir lo que se requiere para la correcta administración de los sacramentos o la celebración del sacrificio, como, por ejemplo, si uno dijera Misa sin las vestimentas sagradas.
El Catecismo de Christian Doctrine (Catecismo de Baltimore No. 3) también menciona que el sacrilegio puede cometerse, además de la recepción indigna de los sacramentos, por el abuso de una persona, lugar o cosa sagrada; por ejemplo, hiriendo voluntariamente a una persona consagrada a Dios, robando o destruyendo una Iglesia, o usando los vasos sagrados del Altar para propósitos ilícitos.