La función principal de la sacristía es facilitar la celebración digna y ordenada de la liturgia. Es el lugar donde se guardan los objetos necesarios para el culto divino y donde el clero se prepara espiritual y materialmente.
Almacenamiento y Cuidado de Artículos Sagrados
La sacristía debe contener armarios adecuadamente etiquetados para las diversas vestimentas litúrgicas de todos los colores prescritos. Esto incluye casullas, estolas, dalmáticas, albas y cíngulos, entre otros. También se guardan allí los vasos sagrados, como cálices y patenas, que deben ser consagrados por el obispo antes de su uso. Es fundamental que estos artículos sean «nobles, duraderos y bien adaptados para el uso sagrado», evitando el uso de objetos comunes o vulgares.
Además de las vestimentas y vasos, la sacristía alberga:
Libros litúrgicos: Misales, leccionarios y otros textos necesarios para la Misa y los oficios divinos.
Aceites sagrados: Óleos de los enfermos, del crisma y de los catecúmenos.
Reliquias sagradas: Si la iglesia posee reliquias, se custodian con reverencia.
Elementos para la Eucaristía: Hostias no consagradas y vino.
El Código de Derecho Canónico establece que quienes son responsables deben asegurar que en las iglesias se preserve la limpieza y la belleza propias de una casa de Dios, y que se excluya todo lo que sea inapropiado a la santidad del lugar. También se deben emplear medios ordinarios de conservación y seguridad para proteger los bienes sagrados y preciosos.
Preparación del Clero y Ministros
En la sacristía, el clero se reviste con las vestimentas sagradas prescritas por las rúbricas antes de celebrar o administrar la Eucaristía. Es costumbre que la sacristía tenga un crucifijo o una imagen adecuada en un lugar prominente, ante el cual el clero hace una reverencia antes de dirigirse al santuario y al regresar. También se dispone de un lavabo para que el clero oficiante pueda lavarse las manos antes de la Misa.
Este espacio de preparación no es solo físico, sino también espiritual. Los clérigos, al ser dispensadores de los misterios de Dios, están llamados a buscar la santidad de manera especial. La preparación en la sacristía es parte de su deber de cumplir fiel y diligentemente los deberes del ministerio pastoral.
Otros Elementos Comunes
Es habitual encontrar en la sacristía una pila de agua bendita y una campana, que se utiliza para anunciar a la congregación la llegada del clero al santuario. En algunas catedrales o iglesias más grandes, puede haber una sacristía doble: una para el clero y otra para los acólitos o monaguillos. Los canónigos también suelen tener su propia sacristía. En las catedrales, si no hay una capilla específica para este propósito, debe haber una sacristía separada (secretarium) con un altar, donde el obispo pueda asistir a la Hora Tercia y prepararse para la Misa pontifical.